Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética
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Cirugía Estética



TEMA 29. RECONSTRUCCION NASAL

Andrés Marcos Vivas
. M.I.R C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)

José Miguel Labrador Molina. Médico F.E.A. C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)

Francisco Lara García. Médico F.E.A. C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)
Juan Carlos Hijano Mir. M.I.R C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)

Raquel Pérez Fernández. M.I.R C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)

Juan Francisco Gómez Morales. Jefe de Sección C. Plástica. Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada)




 
CONSIDERACIONES ANATÓMICAS

Debemos considerar dos aspectos básicos a tener en cuenta en la reconstrucción nasal en relación a la anatomía nasal la composición tisular de la misma y las unidades funcionales.

  Composición nasal

Las estructuras anatómicas que componen la nariz pueden ser consideradas de cubierta o de bóveda. La cubierta externa cutánea varía su calidad y adherencia a los tejidos subyacentes según la región de la nariz, edad, sexo y raza, siendo de menos adherencia en la región del nasion y sobre la bóveda ósea. Es en la punta donde existe mayor adherencia. La cubierta interna corresponde a la mucosa nasal.

La bóveda está formada a su vez por la parte ósea, compuesta por los huesos propios y la apófisis ascendente del maxilar y la parte cartilaginosa, constituida por los cartílagos laterales, cartílagos alares y el septo. En el tercio proximal se encuentra la pirámide de los huesos nasales, en el tercio medio los cartílagos laterales y en el tercio distal o lóbulo por los cartílagos alares. Completan la anatomía nasal estructuras de naturaleza muscular como el músculo piramidal, el transverso de la nariz, el dilatador o el depresor del septum y otras como pericondrio, vasos o nervios.

  Subunidades estéticas nasales

La nariz constituye una unidad estética facial según el concepto de Gonzalez-Ulloa. A su vez Burget la dividide en subunidades y describe la importancia de estas en la reconstrucción. Las subunidades nasales son: el dorso nasal, las paredes laterales, alas, punta nasal, triángulos blandos y unidad de la columela (Figura 1). Esta división es importante respetarla en la reconstrucción nasal para conseguir un mejor resultado estético, debiendo en ocasiones ampliar el defecto para completar la unidad correspondiente. Especialmente en la cobertura cutánea, si el defecto resultante es > 50 % de la subunidad correspondiente, se debe ampliar para incluir la subunidad completa, siempre que no se sobrepase las dimensiones de la zona donante.

 

Fig. 1. Esquema de las subunidades estéticas nasales. 1. Dorso; 2. pared lateral; 3. Punta; 4. ala nasal; 5. triángulo blando.


 

  CLASIFICACIÓN DE LOS DEFECTOS NASALES

Teniendo en cuenta las distintas necesidades y planteamiento de reconstrucción de los defectos nasales, Antia propone la siguiente clasificación:

  • Defectos mayores

    • Defectos de todo el espesor.

    • Defectos del forro interno.

    • Defectos de cobertura.

    • Defectos de soporte.

  • Defectos menores de ala o columela.

  • Estenosis de la nariz.

  • Otras situaciones como rinofima o quiste dermoide.

 

 

  COBERTURA CUTÁNEA

  Injertos cutáneos simples

La utilización de injertos de piel parcial está limitada en la cobertura nasal por su capacidad de retracción. Esta condición puede provocar deformidades en la estructura nasal muy visibles y mal toleradas en esta localización. Esta situación unida al reducido tamaño necesario de cobertura hace que sean principalmente usados injertos de espesor total bien de la región supraclavicular, preauriculares o retroauriculares. Se debe tener en cuenta el principio de respetar las unidades estéticas nasales.

 

Figura 2. Injerto cutáneo de espesor total. Piel tomada de la región retroauricular. Aplicación del injerto respetando unidades estéticas nasales.
 

  Injertos compuestos

Los injertos compuestos son utilizados en la reconstrucción de defectos de espesor total localizados en el ala nasal, columela y punta nasal. Los injertos compuestos son obtenidos del pabellón auricular y concretamente de la porción anterosuperior del helix, que proporciona injertos condrocutáneos ideales con reducida morbilidad en la zona donante. En ocasiones el origen del injerto condromucoso depende de la forma y grosor de la parte a reconstruir, siendo útiles injertos de la raíz del hélix, su reborde o la concha auricular para zonas internas.

 

Figura 3. Injerto compuesto. Distintos lugares donantes propuestos a partir del pabellón auricular como el hélix para borde alar o el cartílago y piel posterior conchal. Caso clínico de reconstrucción alar.


En la reconstrucción del reborde alar, se pueden aportar los tres planos mediante un injerto compuesto.

  3.3 Colgajos locales

Son fundamentales y muy empleados en pequeños y medianos defectos de cobertura, secundarios a extirpación tumoral o de origen traumático.

  • Colgajo dorsonasal de Reiger (Figuras 4A y 9C): También denominado como colg. modificado de Gillies o colgajo heminasal. Se basa en el principio de avance en V – Y en la región glabelar, por lo que puede ser considerado como un colgajo glabelar extendido. Permite la cobertura de la punta nasal, así como lesiones en el dorso. El colgajo se diseca incluyendo desde la piel hasta los músculos en el plano sobre el periostio-pericondrio que se respetan. El borde del colgajo se extiende hasta la región glabelar terminando en V invertida, permitiendo trasladar tejido sobrante de esta región hacia el defecto generalmente localizado en la punta. Para permitir el ajuste precisa de la extirpación de la oreja de perro creada en el lado contrario al borde inciso del colgajo. El descenso del colgajo y la parte superior de la región glabelar permite el cierre directo. Problemas como la creación de un epicanto yatrogénico o una retracción del ala nasal por la limitación de rotación hace que algunos autores prefieren usar el colgajo bilobulado en situaciones de pequeños defectos o el colgajo frontal si el defecto es grande o profundo.

  • Colgajo axial frontonasal (Figura 4B): Colgajo descrito por Marchac en 1970 como variante del colgajo descrito por Rieger. La diferencia fundamental radica en que este colgajo es de vascularización axial y no random como el de Rieger. Se basa sobre los vasos que emergen próximos al canto medial, que son ramas de la arteria angular. Esta situación incrementa la mobilidad del colgajo permitiendo el ajuste fácil aún en defectos de punta nasal. El sitio donante se cierra directamente según el avance V-Y.

  • Colgajo de Rintala (Figura 4C): Este colgajo permite avanzar directamente hacia abajo la unidad del dorso nasal extendida también hacia región glabelar. Como el colgajo de Reiger tiene su indicación en los defectos de la punta nasal. El pedículo sin embargo es superior frente al de Reiger que es lateral, situación que elimina la oreja de perro lateral al defecto creada por el colgajo anterior. Para permitir el descenso se deben extirpar dos triángulos de Burow a ambos lados de la base del pedículo. La excesiva longitud del colgajo provoca en ocasiones la necrosis del extremo distal. Otro inconveniente es el acortamiento nasal por lo que en la práctica está en desuso.

  • Colgajos bilobulados (Figuras 4D,E y 9A): Estos colgajos son de elección en pérdidas pequeñas y moderadas. Es de utilidad en la reconstrucción de la punta nasal usando según la técnica de este tipo de colgajos una parte lateronasal y un segundo lóbulo dorsonasal más largo y estrecho que permite el cierre del primero así como la sutura directa a nivel dorsonasal proximal. El colgajo bilobulado puede ser también empleado en la reconstrucción de la pared lateral. Los colgajos de base inferior se trazan a 45 º y 90 º del eje del defecto bien sobre la pared lateral si el defecto es pequeño o sobre la pared lateral y dorso en defectos mayores. Recientemente Zitelli propone unos principios en el diseño del colgajo bilobulado de Esser (1918). El eje de rotación de cada lóbulo no debe ser mayor de 50 º. Evitar que el punto de pivote se localize en el margen alar o en el canto medial del ojo. Despegar justo en el plano submuscular sobre el periostio-pericondrio y recomienda utilizar el colgajo bilobulado en defectos no mayores a 1.5 cm. de diámetro Este autor propone la utilización de estos colgajos bien de pedículo lateral o como pedículo medial.

  • Colgajos de transposición simple: Colg. romboide, colg. de Banner (Figura 4F): Este colgajo ha sido utilizado en la cobertura de la pared lateral de la nariz diseñando un colgajo sobre la piel laxa del dorso de la raíz nasal, permitiendo el cierre directo de la zona dadora. Otra localización de su utilización es la zona nasolabial, la base supraalar y el borde de la nariz. En este caso se emplea la piel sobrante de la parte alta lateral de la nariz, en sentido longitudinal. Las limitaciones de este colgajo vienen dadas por la cantidad útil de tejido según la localización y el tamaño de la lesión, sin embargo en los casos señalados tiene buena adaptación con reducido abultamiento. También se utilizan colgajos de transposición simple (Banner) o colgajos llamados digitales pequeños siendo de aplicación las características descritas para el colgajo romboide. Este tipo de colgajos de transposición de piel y tejido celular subcutáneo no estarían indicados en la reconstrucción de pequeños defectos en la piel rígida y gruesa de la punta o ala nasal, teniendo su indicación en las regiones de la nariz con una piel fina y laxa que permitan el cierre directo de la zona donante del colgajo.

Fig. 4. Colgajos locales nasales. A. Colg. dorsonasal de Reiger; B. Colg. axial frontonasal; C. Colg. de Rintala; D. y E. Colgajos. Bilobulados; F. Colg. de Banner.
 

  Colgajos de vecindad

Los colgajos de vecindad, son la técnica principal en la reconstrucción de defectos grandes y profundos. Permiten la cobertura del hueso o cartílago expuesto y proporcionan vascularización a los tejidos dañados así como a injertos utilizados en la reconstrucción de la bóveda.

  • Colgajos glabelares (Figuras 5B y 9B): La región glabelar proporciona tejido redundante que puede ser empleado en distintos colgajos diseñados para la reconstrucción de pérdidas de sustancia localizadas en la región superolateral de la nariz, incluyendo el canto medial. El grosor de la piel de esta región es mayor que la de la zona a cubrir. Esta situación puede ser ventajosa si se ha extirpado parte de los huesos nasales, quedando el defecto relleno por el colgajo. Otro aspecto a tener en cuenta es la presencia de pelos de las cejas en esta área que presentan muchos pacientes, cuando la reconstrucción incluye al canto medio.

    • Colgajo medial glabelar: Este colgajo es similar al colgajo de Rintala descrito. La diferencia radica en que el colgajo medial no se extiende hasta el dorso nasal. Esto hace que no sea útil para defectos distales de la nariz, pero al no ser tan largo como el de Rintala no presenta problemas de viabilidad distal. Únicamente permite la cobertura de lesiones localizadas en la línea media de la parte superior del dorso nasal.

    • Colgajo glabelar de rotación en V-Y: Es una forma excelente de cobertura de los defectos localizados en el tercio superior del lateral nasal.

    • Colgajo glabelar de transposición: Este colgajo representa otra forma excelente de reconstrucción de los defectos localizados en el tercio superior del lado nasal. La diferencia frente al colgajo glabelar en V-Y, es el poder ser utilizado para defectos de mayor tamaño y de profundidad media. Igualmente el cierre de la zona glabelar donante se realiza por cierre directo sobre una de las líneas de menor tensión. A veces, una cicatriz recta en la concavidad de la región glabela-puente nasal puede dar lugar a una brida cicatricial. Otra limitación de este colgajo es que a menudo la piel es excesivamente gruesa cuando se emplea para la reconstrucción palpebral en el canto medial.

    • Colgajo glabelar en isla: Es técnicamente más complejo y tiene pocas ventajas sobre el colgajo directo de transposición. Frecuentemente el pedículo forma un abultamiento visible sobre el puente nasal, aunque afortunadamente disminuye con el tiempo. De igual manera el colgajo en isla tiende al abultamiento debido a su forma circular.

  • Colgajo nasolabial (Figuras 5A y 9D): Este colgajo fue inicialmente descrito por Dieffenbach para la reconstrucción de defectos parciales del ala nasal. Sin embargo no suele ser suficiente para la cobertura de las unidades completas de dorso o punta. Se basa en ramas de la arteria facial, permitiendo usarse tanto de base superior como inferior incluyendo el tejido localizado lateral al surco nasolabial. La elevación del colgajo suele ser realizada en el plano subcutáneo medio, teniendo cuidado de respetar el plexo subdérmico. Es considerado como el colgajo más utilizado en esta área gracias a las características de gran movilidad y al permitir el cierre del defecto secundario mediante sutura directa. Aunque este colgajo se usaba únicamente en la cobertura cutánea, permite reconstrucciones de todo el espesor mediante la inserción simultánea de injertos cartilaginosos. Así es posible restablecer tanto el borde del ala nasal en su parte interna como externa y prevenir la retracción proximal creando un contorno normal. Otra ventaja de este colgajo es la posibilidad de realización en isla.

  • Colgajos frontales:

    • Colgajo central de la frente o colgajo indiano (Figuras 5C y 9E): El colgajo frontal es considerado como el método de elección para reconstruir defectos amplios y de espesor total de los dos tercios inferiores de la nariz incluyendo la punta nasal, alas, columela y dorso. Clásicamente el defecto no debía exceder de 3.5 cm, ya que era considerado como el máximo tamaño de defecto frontal que se puede reconstruir sin necesidad de injerto. Recientemente Burget y Menick hacen referencia a situaciones de reconstrucción heminasal o total, donde defectos mayores de 4 cm de diámetro centrales próximos a la línea del pelo cierran por segunda intención sin necesidad de injertos, colgajos de rotación o expansores.
      Recibe vascularización desde la arteria supratroclear, rama terminal de la arteria oftálmica dependiente del sistema carotídeo interno.

      Todos los pasos de esta reconstrucción pueden hacerse bajo anestesia local si es necesario, aunque habitualmente se realiza bajo anestesia general.
      El colgajo se levanta sobre el pedículo supratroclear del lado opuesto al defecto con el fin de facilitar la transposición hacía el defecto. La base del pedículo se deja entre 1.2 a 1.5 cm de ancho y el extremo distal se marca según el diseño necesario a las necesidades de reconstrucción. Cuando la línea de pelo de la frente es baja, el pedículo debe ser ampliado hacia el puente nasal procurando incluir las ramas terminales de uno de los vasos faciales.

      La parte distal del colgajo se eleva en el plano subdérmico para facilitar el ajuste al defecto. Se continúa la disección por debajo del músculo frontal y dentro del plano subgaleal, garantizando la integridad del pedículo supratroclear.

      El pedículo del colgajo se divide pasadas tres semanas readaptando el borde proximal del defecto original así como la reposición de la base del pedículo necesaria para volver a colocar las cejas en su posición correcta, desechando el resto de pedículo no utilizado.

    • Colgajo frontal en isla compuesto: Descrito por Meyer en 1988 en la reconstrucción de pérdidas complejas del complejo ala-punta-columela. Un injerto de cartílago de la concha se coloca en un bolsillo subcutáneo y dos pequeños injertos cutáneos se aplican en las porciones laterales para formar la columela con dos comisuras. El colgajo se basa en el sistema arterial supratroclear, con tejido celular subcutáneo en forma de isla, que se lleva a través de un túnel subdérmico hacía el defecto, con mínima cicatriz de la zona donante.

    • Otros colg. frontales: Los diferentes tipos de colgajos frontales incluyen: colgajo indiano clásico, colgajo obliquo (Auvert), colgajo de Gillies (up and down), colgajo de cuero cabelludo (Converse) y colgajo supraorbitrario (Converse).

  • Colgajo frontotemporal, frontoparietoocipital y colg. frontogaleal: Colgajos clásicos que actualmente son poco utilizados, igual que los colgajos cervicofaciales y retroauriculares.

    • Colg. frontotemporal (Figura 5D): Introducido por Smid en 1952. Este colgajo es de fácil adaptación a las necesidades y estructura de las lesiones proporcionando un color favorable, con una cicatriz poco notoria en el sitio donante. Está formado por una parte horizontal superciliar de unos 5 mm de anchura y una segunda temporal destinada a cubrir el defecto. Puede ser reforzada con injertos de cartílago o cutáneos, según las necesidades de reconstrucción y según los principios de los colgajos prefabricados se transfiere tres a cuatro semanas más tarde. El defecto superciliar permite el cierre directo despegando previamente la piel frontal. El sitio donante temporal en ocasiones requiere la realización de un colgajo de rotación preauricular para su cierre. Este colgajo ha sido descrito para pérdidas de la punta, columela y las dos alas nasales.

    • Colgajo frontoparietoocipital: Galvao en 1981 describe este colgajo basado en la idea de Converse. Se trata de un colgajo de pedículo ancho, basado en la rama posterior contralateral de la arteria temporal superficial. Incluye la piel de la región mastoidea, el área postauricular y el cuello. El músculo occipital está parcialmente incluido dentro del colgajo.

    • Colgajo frontogaleal: Está basado en los vasos supratroclear y supraorbitario. A través de una incisión coronal se dejan expuesto el músculo frontal y la galea. Sobre ellos se levanta un segmento frontogaleal que puede incluir fragmentos óseos de la tabla externa craneal subyacente, proporcionando soporte nasal al colgajo. Se transpone el colgajo y se cubre mediante injertos de piel total de la región retroauricular.

  • Colgajo retroauricular: Washio describe este colgajo en 1969 se trata de un colgajo basado en la arteria temporal superficial, transportando la piel postauricular y mastoidea en un plano subfascial. Este colgajo ha sido empleado en la reconstrucción de defectos alares y de heminariz, especialmente en los niños.

  • Colgajos de mejilla y cervicofaciales: Los colgajos de avance o rotación de mejilla son utilizados en los defectos de la pared lateral nasal que se extienden hacía la mejilla. La disección se realiza en el plano subcutáneo avanzando la mejilla hacía el defecto sin crear una zona donante. La cicatriz es bien tolerada al quedar esta sobre la pared lateral de la nariz continuando por el surco nasolabial. Cuando los defectos son mayores pueden estar indicados colgajos cervicofaciales. Estos colgajos sin eje vascular definido se basan en la circulación del plexo subdérmico, por lo que deben evitarse en pacientes fumadores. En estos pacientes se puede trazar colgajos cervicofaciales musculocutáneos, mediante la inclusión del platisma.

Fig. 5. Colgajos de vecindad. A. Colg. nasolabial; B. Colg. glabelar clásic; C. Colg. frontal paramedial; D. Colg. frontotemporal.
 

  Colgajos a distancia

Poco utilizados tanto el colg. de Tagliacozzi por la inmovilidad de la extremidad superior, como los colgajos libres por la dificultad técnica. El futuro de la reconstrucción nasal podría estar sin embargo en los colgajos prefabricados, transportados a la localización nasal como colgajos libres.

  • Colgajo de Tagliacozzi (Figura 6): Descrito hace más de 400 años por este autor en su libro ( 1595 ). Consiste en utilizar un colgajo random pediculado del brazo, transportado por el propio miembro hasta la naríz para su reconstrucción. Este método ha dejado de usarse en pro de otros colgajos como el frontal. Sin embargo recientemente Miller defiende su empleo debiendo ser considerado en las siguientes situaciones: 1) Pacientes con una frente estrecha, 2) Cicatriz frontal que pudiera comprometer al pedículo del colg. frontal, 3) Presencia de lesiones malignas o premalignas en la frente o 4) Fuerte objeción por el paciente a presentar cicatrices faciales añadidas. La técnica descrita consiste en una primera intervención bajo a. Local donde se crea un colgajo bipediculado de 8 X 18 cm con la disección completa de la fascia del biceps. En la segunda intervención el colgajo es pediculado sobre si mismo y el final del colgajo es incidido en el 80 %. En la reconstrucción nasal el colgajo se pedicula de base distal. La reconstrucción se realiza de 10 días a 3 semanas desde la segunda cirugía. Finalmente pasados 9 a 12 días se realiza la sección del pedículo a nivel del labio superior y se repone el resto en el brazo. Un problema de este colgajo es la diferencia de color de la piel y la inmovilización del brazo, aunque este autor refiere que no es tal al estar únicamente inmóvil durante 9 a 12 días.

Fig. 6. Colgajos a distancia. Colgajo del brazo propuesto por Tagliacozzi para la reconstrucción nasal.
 

  • Colgajos libres: La reconstrucción nasal mediante colgajos libres debe considerarse para proporcionar soporte esquelético y/o en la reconstrucción total, teniendo en cuenta las limitaciones de color y espesor en los colgajos utilizados.

    • Colgajo libre frontal. Utilizado por O´Brien en la reconstrucción nasal. Basado en la rama anterior de la arteria temporal superficial.

    • Colgajo libre retroauricular. Fujino describe la utilización del colgajo basado en la rama del vaso auricular posterior.

    • Colgajo libre del dorso del pie. Utilizado por Shaw, Achauer y Ohmori que publica un caso de reconstrucción nasal total. Este colgajo tiene unas caracteríticas adecuadas en la reconstrucción nasal que incluyen espesor, plicabilidad, ausencia de pelo, inclusión de hueso y un pedículo vascular largo.

    • Colgajo libre toracoacromial. Shaw utiliza este colgajo en la reconstrucción de defectos que incluyen la nariz y parte de la mejilla.

 

 

  RESTAURACIÓN DE LA MUCOSA Y ESQUELETO NASAL

Antes de realizar la reconstrucción del soporte nasal, se debe tener la certeza de disponer de un adecuado y suficiente cobertura inmediata.

La reconstrucción nasal implica el mantenimiento de la permeabilidad de las vía aérea. La combinación de colgajos vascularizados intranasales con injertos de cartílago, proporcionan un forro interno que garantiza la permeabilidad y limita la deformidad por retracción. Los colgajos septales o los colgajos bipediculados permiten el soporte en un solo episodio, sin embargo son moderadamente complejos de realización, en ocasiones causan la obstrucción temporal de la vía aérea por el edema. A pesar de las limitaciones siguen siendo de elección el paciente joven.
En el paciente anciano Burget propone el empleo de injertos cutáneos. Precisan por supuesto de un lecho adecuado y no permiten la inclusión de injertos de cartígago. Son de utilidad en los casos donde existe la destrucción de la mucosa y del soporte, sin afectación cutánea externa. En las lesiones por sífilis se presenta esta situación y ya Gillies utilizaba injertos cutáneos para restablecer el forro interno nasal. Otra situación en la que se emplean los injertos cutáneos es bajo un colgajo frontal, obteniendo así cobertura externa e interna. Mediante la inclusión de injerto de cartígago dentro del colgajo frontal se añade soporte al colgajo en la reconstrucción nasal.

Para proporcionar soporte nasal se han utilizado principalmente tejidos como cartílago o hueso, e incluso implantes inertes. Generalmente el hueso fue utilizado de preferencia por conservar la forma frente a los cartílagos. En defectos simples de dorso sin depresión de la punta, suele ser válido el empleo de injertos costales o implantes de silicona.

  Injerto en forma de L (Figura 7A)

Es utilizado en casos de marcada depresión de dorso nasal que incluye la depresión de la punta. Ha sido utilizada la tabla interna de la cresta ilíaca, obteniendo el injerto en una sola pieza, aunque también puede unirse dos fragmentos. También se consigue a partir de injertos osteocarlilaginosos costales. En injerto se coloca desde la espina nasal extendiéndose por el dorso la porción ósea. El inconveniente que tiene es que suele dejar una colmuela excesivamente ancha. Mediante la utilización del injerto óseo único fijado a la raíz nasal extendido hacia la punta, se garantiza el soporte en línea média sin el engrosamiento de la colmuela.

  Colgajos septales

Millard describe La utilización de un colgajo septal a partir del resto, aumentando el ángulo nasal. Posteriormente Burget lo emplea como colgajo compuesto para proporcionar mucosa y soporte dorsal mediante el pivotado anterior del mismo. Es posible movilizar el septo anterior completo sobre un pedículo de 1.2 cm de ancho, basado en la rama septal de la arteria labial superior (Figura 7B)

  Implante de silicona

Estaría indicado en pacientes con una cobertura adecuada tanto interna como externa. Presenta la ventaja frente a los injertos de una morbilidad menor, sin embargo el riesgo de perforación de la mucosa y el riesgo de contaminación deben tenerse presentes con los implantes. Otra indicación sería en niños en edad de crecimiento. Los implantes en este caso son sustituidos por otros de mayor tamaño según el crecimiento del niño hasta el definitivo a los 16 a 18 años.

 

Fig. 7. Restauración del esqueleto nasal. A. Injerto en “L” de cartílago costal y concha auricular; B. Colg. septal compuesto condromucoso de pivotado anterior según Burget, basado en la rama septal de la arteria labial superior.
 

 

  RECONSTRUCCIÓN NASAL TOTAL

En la reconstrucción nasal total son tres las estructuras anatómicas requeridas: 1. Suficiente cobertura externa cutánea, 2. esqueleto que garantice la estructura y soporte nasal, y 3. Adecuado forro interno que garantice la permeabilidad de la vía aérea.

Orticoechea emplea colgajos frontoauriculares de ambos lados en la reconstrucción nasal total. En varios episodios quirúrgicos obtiene el tejido necesario de la zona. La piel retroauricular y de la región mastoidea para la cobertura externa. El cartíago de la concha junto a una porción de hueso temporal y de la mastoides es utilizado como soporte y la piel que recubre la concha anteriormente como forro interno.

Ortiz Monasterio combina la utilización de colgajos locales como los nasolabiales, colgajos de mejilla o glabelares junto a injertos óseos y cartilaginosos y el colgajo frontal como cobertura cutánea de elección.

Burget y Menick proponen la reconstrucción mediante varios pasos que incluyen: 1. avance anterior del colgajo compuesto condromucoso septal, 2. injerto del octavo cartílago costal unido mediante alambre a los huesos nasales remanentes, 3. colgajos de mucosa del colgajo septal que se transponen caudalmente para recrear la mucosa vestibular junto a colgajos nasolabiales volteados, 4. Injerto de cartílago conchal del que se obtienen mediante tallado varios fragmentos destinados a punta, colmuela y alares (Figura 8). Finalmente colgajo frontal para la cobertura externa de los cartílagos (Figura 10).

Reconstrucción microquirúrgica. La posibilidad de transferir tejidos óseos junto a los colgajos libres permite no solo la cobertura externa sino también garantizar la estructura nasal mediante la restauración del soporte. Ejemplos de utilización de esta técnica son el colgajo libre del dorso del pie con la inclusión de parte del 2º metatarsiano o el colgajo radial antebraquial con fragmento de hueso radial.

La reconstrucción microquirúrgica de los defectos totales de la nariz puede mejorarse en el futuro con la aplicación de los principios de “prefabricación”de colgajos.

 

Fig. 8. Reconstrucción nasal total. La estructura esquelética se realiza mediante injertos en “L”, colg. septal e injertos de concha auricular para los alares. La estructura es cubierta posteriormente mediante un colgajo frontal.

 

Fig. 9. Distintos colgajos de cobertura nasal. A. Colg. bilobulado; B. Colg. glabelar; C. Colg. dorsonasal; D. Colg. nasolabial y E. Colgajo frontal paramedial.

 

Fig. 10. Reconstrucción nasal subtotal. Caso clínico que precisó de colg. nasolabiales y colgajo frontal prefabricado con injertos costales.

 


  ALGORITMO DE LA RECONSTRUCCIÓN NASAL

El fin de la reconstrucción nasal debe ser el conseguir por un lado el mejor resultado estético y proporcionar una vía aérea estable y humificada.

Manson et al. Ofrecen en 1979 un planteamiento de orientación en la decisión de la técnica empleada en las distintas situaciones de reconstrucción nasal. El punto de partida lo determina la necesidad bien de cobertura cutánea, reconstrucción de las estructuras rígidas de soporte o bien de la mucosa. Si la necesidad es de cobertura cutánea del total de la nariz o de los 2/3 proximales, se debe pensar en la utilización de un injerto cutáneo de espesor total o bien un colgajo frontal medial. Si el defecto cutáneo es del 1/3 distal la indicación sería un colgajo nasolabial o un colgajo frontal oblicuo. Según localización más concreta, defectos localizados en la región glabelar estaría indicado un colgajo local de preferencia a un injerto de espesor total, mientras si se trata de la parte central la preferencia estaría en la utilización del injerto. Si el defecto está en la punta nasal, la utilización de un colgajo local tipo banner o bilobulado y finalmente si está en el borde de la ventana nasal, se debe pensar en un injerto compuesto.

En defectos del soporte nasal totales o que afectan a los 2/3 proximales, estaría indicado el empleo de un injerto óseo. Si afecta únicamente al 1/3 distal, la reconstrucción se haría mediante un injerto compuesto.

Finalmente si la necesidad de reconstrucción afecta a la mucosa, se debe considerar un colgajo volteado si afecta a la punta o a los 2/3 proximales, un colgajo en bandera o un injerto de mucosa o cutáneo de espesor parcial si afecta al 1/3 distal completo y un injerto compuesto si afecta únicamente al borde de la ventana nasal.

Finalmente recordar que en casos graves, existe la posibilidad de utilización de prótesis externas faciales (Figura 11).

 

Fig. 11. Prótesis nasal externa. Caso clínico grave de secuelas faciales que fue favorecido mediante epítesis.
 

 

  BIBLIOGRAFÍA

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