Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética
NOTICIAS INFORMACION PROFESIONALES ACERCA DE



MANUAL
Generalidades
Tronco
Miembro superior
Extremidad inferior
Sistema Urogenital
Quemaduras
Cirugía Estética



TEMA 28. RECONSTRUCCION AURICULAR CONGENITA Y ADQUIRIDA

Carlos Gullón Cabrero.
Residente 5º año. Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid)
Esteban Sarmentero Ortiz. Residente 4º año. Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid)
Manuel Bermúdez Piernagorda. Jefe de servicio. Hospital Ramón y Cajal (Madrid)
Jesús Barros Martínez. Médico Adjunto. Médico adjunto. Hospital Ramón y Cajal (Madrid)





 
DEFECTOS CONGENITOS: MICROTIA

Es el resultado de un desarrollo embriológico incompleto y por tanto se presenta con varios grados de deformidad. El pabellón auricular (p.a.) constituye una pequeña porción de la superficie corporal pero es probablemente la estructura más sofisticada y compleja morfológicamente. Por ello es necesario una comprensión tridimensional para conseguir resultados satisfactorios en cirugía reparadora total o subtotal.

  Historia

La primera reparación auricular referida aparece en el Susruta Samhita en el que se constata la reparación del lóbulo mediante un colgajo de mejilla. Tagliacozzi, en 1597 describe la reparación de defectos superiores e inferiores con colgajos de piel retroauricular. Gillies, en 1920, enterró cartílago costal esculpido bajo mastoides que posteriormente movilizó con un colgajo cervical. Es Tánzer, en 1959, quién establece las bases de la moderna cirugía reparadora auricular introduciendo el cartílago costal autógeno como fuente de injerto, en un sólido bloque. Sus excelentes resultados han hecho llegar la técnica por él descrita hasta nuestros días.
El uso de materiales inorgánicos y alloplásticos (polietileno, malla de nylon, poliester, Marlex, Teflón) llegó a ser común introduciendo Cronin en 1966 la silicona como estructura de soporte, práctica que se ha abandonado por la alta incidencia de complicaciones.

  Anatomía

La reparación quirúrgica del p.a. es difícil por la compleja y delicada estructura de su cartílago elástico envuelto en una fina cubierta de piel. El armazón de cartílago esculpido puede reproducir la totalidad de la oreja excepto el lóbulo, de consistencia fibro-adiposa. En la mayoría de los casos de microtia la presencia de vestigios del lóbulo resulta de enorme utilidad en la restauración del mismo (Fig. 1).

Fig. 1. 1: helix, 2: crura superior, 3: fosa triangular, 4: escafa, 5: crura inferior, 6: porción inferior de la concha, 7: raiz del helix, 8: antehelix, 9: trago, 10: porción superior de la concha, 11: antitrago, 12: cisura intertrágica, 13: lóbulo.

  Vacularización

Procede de las arterias temporal superficial y auricular posterior que pueden nutrir una oreja avulsionada en su práctica totalidad a través de finos pedículos.(Fig. 3 y 4).

Figs. 3 y 4. 1: arteria temporal superficial, 2: arteria carótida externa, 3: arteria auricular posterior.

  Inervación

Procedente del nervio auricular mayor. Las porciones superiores están inervadas por el occipital menor y aurículo temporal. La concha por una rama de vago ( Fig. 2 ).

Fig. 2. 1: nervio auricular mayor, 2: nervio occipital menor, 3: rama auriculotemporal del trigémino, 4: rama auricular del vago.

  Etiología

Incidencia: 1 de cada 6000 nacidos. Es dos veces más frecuente en el sexo masculino. El ratio estimado derecha, izquierda, bilateral es 5:3:1.

Factores hereditarios: Han sido descritos diversos tipos de anomalías auriculares hereditarias: depresiones auriculares y sinus, apéndices preauriculares, deformidades “en copa” y sordera, todas ellas entidades hereditarias con carácter dominante.

Anomalías auriculares asociadas a sordera han presentado ambos tipos de herencia, dominante y recesiva. Otras asociaciones se han encontrado entre familiares con fisura palatina, paladar ojival, sdrs. De primer y segundo arco, disostosis mandíbulo-facial y deformidad auricular “en copa”.

  Consideraciones embriológicas

Como deformidad aislada la microtia es extremadamente inusual y lo normal es que se encuentre asociada a defectos que impliquen el canal auditivo externo, el contenido del oído medio (distorsión, fusión o hipoplasia de la cadena de huesecillos) y, o falta de neumatización de las celdillas mastoideas. Estas alteraciones conllevan una posición anómala del nervio facial que queda expuesto a lesiones quirúrgicas en la caja del oído medio fundamentalmente.

La microtia suele presentarse enmarcada en el sdr. de microsomía hemifacial pudiendose asociar a anomalías mandibulares, de maxilar superior, zigoma, hueso temporal, macrostomía, hendiduras faciales laterales, atrofia de la musculatura facial y ocasionalmente alteraciones palatinas, linguales y de la glándula parótida.

Existe una incidencia incrementada de anomalías del tracto genitourinario, especialmente en sdrs. de primer y segundo arco branquial.

El oído interno, de distinto origen embrionario que el medio y externo raramente está implicado en los casos de microtia –0.3%-.

  Consideraciones otológicas

El déficit de conducción permite una audición de aproximadamente el 40%. Los pacientes con microtia bilateral y preservación del oído interno desarrollan un lenguaje normal con ayuda de dispositivos que mejoran la conducción ósea. La cirugía del oído medio solo debe plantearse cuando por el resultado de la misma pueda conseguirse que la diferencia de audición con el lado sano se reduzca a 15-20 db. Si no es así no se conseguirá audición binaural, por lo que sólo pacientes seleccionados deberán someterse a esta cirugía que por otro lado no está exenta de riesgos.

La cirugía sobre el oído medio se plantea principalmente en casos de microtia bilateral, en los que debe perseguirse una audición suficiente para el desarrollo normal del lenguaje, y esta debe conseguirse antes de los doce meses de edad.

Es preferible, en general, completar la reconstrucción auricular antes de acometer la cirugía del oído medio porque se preserva piel auricular y en campo quirúrgico está libre de cicatrices, si bien el p.a. reconstruido restringe el campo quirúrgico necesario para la cirugía del oído medio.

  Edad recomendada

Puede variar, pero debido a que se necesita cierto volumen de cartílago costal y que el crecimiento de la oreja alcanza su tamaño adulto a los 10 años, este podría considerarse el momento ideal. Sin embargo, factores psicológicos llevan en nuestro medio a no demorar la intervención más allá de los cinco años. A la edad de 6 años la oreja alcanza un tamaño de 6 ó 7 mm. inferior a la edad adulta. Tanzer demostró crecimiento similar en la oreja reconstruida en la dimensión vertical en períodos de 10 a 16 años pero el papel jugado por los tejidos blandos y el cartílago no ha sido delimitado convenientemente.

Una segunda referencia establece que la circunferencia torácica a nivel del apéndice xifoides debe ser de 60 cms.

  Cirugía

Describiremos la técnicas propuestas por Brent (1980) y Nagata, que reduce de cuatro a dos, los tiempos quirúrgicos, aunque ambas técnicas están íntimamente basadas en la ideada por Tanzer.

  • Construcción del patrón: Puede usarse como patrón la oreja cotralateral sana utilizando un lámina transparente sobre la cual dibujaremos los contornos que presenta. La dimensión del p. a. de un adulto es de 32 por 60 mms., siendo el espesor cutáneo de 2 mms. por lo que el armazón deberá tener 28 mms. por 58 mms. Los rebordes de helix y antehelix tendrán 3 mms.

  • Posición del implante: La localización anatómica de la oreja se calcula trazando una línea que va desde el reborde orbitario inferior al límite superior del meato auditivo externo. Se obtiene así la línea de Frankfurt horizontal. Esta línea corta en dos mitades de igual tamaño al pabellón auricular. El eje mayor de la oreja presenta una inclinación de 15 a 30º respecto a un eje vertical. Es útil la determinación de la distancia entre el canto externo y la raiz del helix en el lado sano (Fig.5).

Fig. 5.

  • Fabricación del armazón cartilaginoso: Los cartílagos costales (c. c.) se disecan en bloque del mismo lado que la microtia (Brent) o del lado contralateral (Nagata) dejando in situ el pericondrio posterior girando en el último caso el c. c. 180º aprovechando la configuración anatómica de los 6º, 7º y 8º cartílagos costales. Estos se obtienen a través de una incisión horizontal u oblicua justo bajo el borde costal. Tras la división del oblicuo externo y recto abdominal el patrón usado se sitúa sobre los cartílagos 6º y 7º expuestos para determinar la extensión necesaria del mismo. . La disección se hará preservando el pericondrio posterior (Fig. 6). Si se produce un desgarro pleural debe colocarse un catéter intratorácico, procediéndose a continuación a la reparación por planos. Cuando la sutura cutánea se ha completado el catéter se conecta a succión, el pulmón se expande y en ese instante se retira rápidamente el catéter . Una radiografía intraoperatoria confirmará que hemos conseguido nuestro propósito Debe recordarse que la unión de estos cartílagos es una articulación fibrosa atípica o una sinovial rudimentaria y no una sincondrosis, por lo que es importante preservar el pericondrio para dar estabilidad entre otras razones. Sobre el contorno básico se debe tallar un escalón sobre el cual se sutura el hélix. Después se tallan sobre el bloque el surco del hélix , la fosa triangular y el antitrago. Sobre el antehelix esculpido fijaremos las cruras superior e inferior para realzar el relieve, cuyos límites superior e inferior deben quedar a 3 mms. de lo que será el hélix. El hélix se obtiene separadamente con cartílago de la primera costilla flotante. Un buen resultado pasa por definir bien los bordes de hélix y antehélix (Figs. 7 y 8). Si optamos por el procedimiento de Nagata (procedimiento en dos tiempos) debemos completar el armazón con la fabricación del trago y cisura intertrágica.( Figs. 9 y 10).

Fig. 6 y 7. Excavación del armazón.

Fig. 8. Definición de helix y antehelix por injerto superpuesto de cartílago costal.

Fig. 9. Representación esquemática de trago y cisura intertrágica.

Fig. 10. Armazón con todos sus componentes, según Nagata.

  • Implantando el armazón cartilaginoso: Técnica de Brent: a través de una incisión anterior al vestigio auricular se realiza la disección cuidadosa del bolsillo auricular cuidando la preservación del plexo vascular subdérmico. Una evaluación cuidadosa del status vascular del colgajo cutáneo haría recomendable evitar el uso de agentes vasoconstrictores. La disección de la piel de los vestigios auriculares debe ser muy precisa. Estos se extirpan. La disección debe exceder 1 o 2 cms. el tamaño del armazón propuesto para permitir su proyección. El armazón desplaza la piel en dirección postero-superior situando la línea de implantación del pelo en una posición favorable.
    La succión a través de un drenaje colapsará y fijará la piel al armazón de un modo más seguro que suturas transfixiantes, si bien ,protegiendo éstas con gasas vaselinadas aseguraremos una mejor definición de la estructura.

  • Complicaciones: Un manejo postopratorio cuidadoso es imperativo para el éxito así como para evitar complicaciones que pueden llevar al fracaso total de la cirugía. La infección precoz no cursa con dolor o fiebre, sino con eritema, edema, fluctuación, exudación o una combinación de estos. En ese momento debe iniciarse antibioterapia intensiva. La necrosis del colgajo cutáneo puede resultar de una tensión excesiva por resultar el bolsillo insuficiente, por suturas transfixiantes demasiado apretadas o por daño del plexo vascular tras una disección poco cuidadosa. Pequeñas ulceraciones localizadas pueden curar con un tratamiento adecuado local, que evite la desecación e infección del cartílago expuesto y la protección del mismo durante el sueño. Si la necrosis cutánea es generalizada puede emplearse un colgajo de piel local o un colgajo de fascia parietotemporal más injerto cutáneo.

  • Cuidados al alta: Evitar dormir sobre la oreja reconstruida y usar almohadas blandas para evitar un aplanamiento del borde del hélix son medidas aconsejables.

  • Procedimientos quirúrgicos complementarios: La rotación del lóbulo, la separación del marco auricular, la profundización de la concha o la formación del trago son procedimientos que pueden realizarse de modo independiente o combinado. Como ya se ha expuesto todos estos procedimientos, excepto la separación del marco auricular, se realizan en un solo tiempo si seguimos el esquema quirúrgico propuesto por Nagata.

  • Rotación del lóbulo: Para Brent, mejor en un segundo tiempo, porque es más facil determinar la posición adecuada sobre un armazón sólidamente posicionado. La reposición se realiza esencialmente mediante una zetaplastia de transposición de un colgajo de base inferior (Fig. 11).

Fig. 11.

  • Construcción del trago y definición de la concha: Puede reproducirse el trago, excavarse la concha e imitar un meato audito en un solo tiempo. Un modo sencillo de reconstruir el trago (Brent) es labrar un injerto compuesto condrocutáneo en forma de “J” extraído de la concha contralateral, en el que la escotadura intertrágica queda representada por la curva de la “J” ( Fig. 12).

Fig. 12.

  • Separación del armazón: La separación auricular de la región posterior auricular se consigue incidiendo sobre la superficie posterior de la oreja reconstruida, separándola de la cabeza preservando una delgada capa de tejido conectivo que servirá de lecho receptor de un injerto cutáneo. La piel retroauricular avanza hasta el surco (Fig.13).

Fig. 13.

  • Manejo de la línea del pelo: Debe evitarse implantar el armazón en una posición anterior o inferior a la deseada en un intento de evitar piel con pelo. Un injerto cutáneo nos proporcionará piel sin pelo pero de peor calidad, por ello la depilación definitiva parece ser la opción más deseable. Si auguramos un bolsillo pequeño y la línea del pelo cubrirá nuestro armazón podemos planear de modo primario la cobertura del armazón mediante un colgajo de fascia temporal sobre el que situaremos un injerto cutáneo.

  • Técnica de Nagata: En un primer tiempo se realiza el implante del armazón cartilaginoso que incluye el componente del trago y cisura intertrágica, se coloca el lóbulo en posición normal y se extirpa el tejido celular subcutáneo a nivel del canal auditivo externo con lo que se consigue una impronta que imitará la presencia de éste. El abordaje se realiza mediante una incisión en “W” que permite la transposición del lóbulo y define la escotadura intertrágica ( Fig. 14). Sobre el área inferior al conducto auditivo y adyacente a la escotadura intrtrágica se deja intacto un pedículo subcutáneo que rodearemos con el armazón cartilaginoso (Fig. 15).

Fig. 14. Incisión en "W": A: área de pedículo subcutáneo que quedará rodeada por el armazón cartilaginoso. Puntos b y c: se aproximan y definen así la escotadura intertrágica.

Fig. 15. Disección del bolsillo subcutáneo. A. Colgajo de rotación del lóbulo, B. Excavación del meato, C. Pedículo subcutáneo.

En un segundo tiempo y último se procede a la separación del marco auricular. Primero se obtiene un injerto cutáneo de espesor parcial de un área retroauricular preservando in situ los folículos pilosos. Tras separar el cartílago de la región mastoidea se interpone entre ésta y la concha un fragmento de cartílago que proyectará la oreja. Se cubre con un colgajo de fascia temporoparietal a través de un tunel subcutáneo superior y se cubre con el injerto previamente obtenido (Fig.16).

Fig. 16. 1: zona donante del injerto, 2: fascia parietotemporal, 3: bloque cartilaginoso, 4: tunel subcutáneo.
 

 

  DEFECTOS CONGENITOS: PABELLON AURICULAR CONSTRICTO

Tanzer denominó bajo este epígrafe un grupo de anomalías en las que el hélix aparece como un anillo que constriñe el contorno del pabellón auricular. El hélix y la concha adquieren una forma de copa y se observan distintos grados de aplanamiento del antehélix. Es necesario individualizar cada caso para establecer la indicación quirúrgica.

Si el colapso del hélix es el defecto principal y la discrepancia en altura es mínima puede sencillamente excindirse el tejido que produce la distorsión. Si necesitamos incrementar la longitud de la oreja el cartílago de disposición anómala, -oreja “decapitada”-, puede usarse como un colgajo para reinstaurar la longitud normal (Fig.17).

Fig. 17.

Discrepancias moderadas en altura precisan aumento de longitud del cartílago por modificación del cartílago presente o injertos de concha contralateral. Debe visualizarse bien la estructura del cartílago mediante una disección generosa del colgajo cutáneo que lo recubre.
Si el defecto produce una discrepancia en altura de 1.5 cms. Deben reconstruirse piel y cartílago como si se tratase de una microtia.

 

 

  DEFECTOS CONGENITOS: CRIPTOTIA

Es una deformidad inusual en la que el polo superior del cartílago auricular se encuentra enterrado bajo el cuero cabelludo. El surco aurículo cefálico superior está ausente pero puede demostrarse por palpación. Por ello se ha propuesto la utilización de conformadores externos en etapas precoces de la vida. La reparación quirúrgica conlleva la reconstrucción del surco retroauricular, mediante injertos cutáneos, zetaplastias, colgajos de avance o rotación.

 

 

  DEFECTOS CONGENITOS: ANOTIA

Es una entidad clínica poco frecuente. Plantea dificultades por la cantidad insuficiente de piel para cubrir el armazón cartilaginoso, piel delgada e inextensible. Puede verse complicada con una línea de implantación del pelo baja. La reconstrucción de estos casos complejos puede abordarse en dos tiempos si seguimos el esquema de Nagata.

En una primera intervención se fabrica el armazón cartilaginoso que situará en posición anatómica tras resecar el cuero cabelludo y diseccionar el bolsillo subcutáneo necesario.Este armazón quedará cubierto por fascia parietotemporal y un injerto de piel retroauricular que habremos obtenido previamente del mismo área de cuero cabelludo que hemos resecado (Fig.18).

Fig. 18. a: área de implantación, b: 1: colgajo de piel parcial, 2: extirpación de piel de espesor total, 3: fascia parietotemporal, 4: área desepitelizada.

En un segundo tiempo se procederá a la separación del armazón cartilaginoso implantando un bloque de cartílago entre mastoides y aspecto medial de la oreja y cubriendo éste con un colgajo de fascia temporal profunda y periostio adyacente a la fascia. Ello irá cubierto con un injerto cutáneo de espesor parcial que puede obtenerse de un área de cuero cabelludo situada retroauricularmente (Fig. 19).

Fig. 19. 1: área donante de injerto cutáneo, 2: fascia temporal profunda - periostio, 3: bloque cartilaginoso.
 

 

 

   DEFORMIDADES AQUIRIDAS

La reconstrucción total en deformidades adquiridas presenta problemas específicos. La perdida cutánea, el meato auditivo normalmente situado que impide una incisión anterior, y el tejido cicatricial son dificultades añadidas, por lo que en muchos casos puede ser necesaria la cobertura con un colgajo fascial.

  Reimplante de tejido auricular unido por un estrecho pedículo

Debido a la rica vascularización, el tejido auricular parcialmente avulsionado puede ser reubicado aunque el pedículo vascular sea reducido.

  Reimplante de tejido auricular como injerto compuesto

Evidentemente el éxito de este procedimiento va a estar en relación directa con el tamaño del segmento amputado siendo arriesgado en defectos mayores de 1.5 cms.

  Reimplante de cartílago auricular
El cartílago auricular, de difícil reproducción, puede conservarse tras la extirpación de la piel que lo recubre en un bolsillo abdominal, cervical o retroauricular para su posterior reimplante. Aunque parece un planteamiento lógico los resultados de este procedimiento son invariablemente insatisfactorios, debido al aplanamiento del cartílago y a su perdida de definición, por lo que se considera un procedimiento en desuso.

  Reimplante de fragmento desepitelizado

El fragmento sin piel se sutura en posición normal recubriéndose por un colgajo cutáneo postauricular que permitirá su revascularización, quedando el aspecto medial del cartílago en un lecho cruento que permitirá la irrigación. La separación del lecho debe hacerse meses después injertandose el área cruenta como si se tratase de una microtia. El reimplante del fragmento amputado puede plantearse despitelizando el aspecto medial y fenestrando, labrando varias ventanas sobre el cartílago para incrementar la capacidad de neovascularización, obtaniendose de este modo un resultado satisfactorio (Fig. 20). En casos seleccionados, con heridas limpias puede resecarse la piel del fragmento amputado y cubrirlo de modo inmediato con fascia parietotemporal sobre la que se injertará piel.

Fig. 20.

  Reimplante microquirúrgico

No es un procedimiento técnicamente sencillo por lo que solo un cirujano entrenado debe acometerlo, teniendo presente que es aconsejable realizar la anastomosis de modo termino-lateral para preservar la vascularización de la fascia que puede ser necasaria si el intento resulta fallido.

  Deformidad sin perdida de tejido auricular

Las heridas que afectan al borde libre deben suturarse de modo minucioso para evitar la distorsión. La “oreja en coliflor” por otohematoma consiste en engrosamiento y obliteración de los pliegues auriculares por fibrosis secundaria a un hematoma . Por ello todo hematoma auricular debe evacuarse a través de una incisión y no por punción, y acompañarse de un vendaje compresivo con suturas transfixiantes o no debiéndose mantener en posición al menos una semana. El tratamiento de la deformidad establecida consiste en la resección del tejido fibroso a través de una incisión bien planeada. Un vendaje compresivo será necesario para evitar el hematoma.

  Estenosis del meato auditivo

Las estenosis cicatriciales pueden tratarse mediante zetaplastias de las bridas cicatriciales. En casos de estenosis severas, si el canal está obstruido por tejido cicatricial, éste debe excindirse, injertando el defecto cutáneo creado con piel de espesor total. Debe tutorizarse con un molde a medida que permanecerá durante 3 o 4 meses para evitar retracciones secundarias con estenosis subsecuente. Es aconsejable incluir en el molde sintético una prolongación para darle estabilidad mediante el apoyo en la concha.

  Deformidad con pérdida de tejido auricular

La pérdida de piel generalmente es consecuencia de quemaduras. Si existe afectación de la piel retroauricular pueden producirse adherencias. Si la afectación es de la superficie anterolateral, y solo la piel ha sufrido un daño la herida curará con distintos grados de contracción y adelgazamiento del borde del hélix. En traumatismos importantes, el estado de la piel es una condición básica en el planteamiento quirúrgico inmediato. Si las condiciones locales no son adecuadas, la piel afecta debe excindirse e injertarse. El defecto de evolucionar durante meses antes de acometer la reconstrucción del cartílago. Si la piel permanece inestable deberá utilizarse un colgajo de fascia parietotemporal resecando todo el tejido cicatricial con cuidado de preservar la arteria temporal superficial.

  Epítesis auriculares

Puede plantearse su indicación en adultos mayores tras cirugía ablativa por cancer auricular. Los implantes osteointegrados deben considerarse en casos seleccionados en los que no será posible una reconstrucción autóloga, o en los que ésta plantea dificultades que pueden hacer tortuoso el proceso reparador. Se descarta su empleo en niños.

Se define osteointegración como la conexión estructural y funcional entre hueso vivo y la superficie de un dispositivo , de titanio puro en el caso que nos ocupa. También la piel ocupa un lugar que debe considerarse en la interacción con los dispositivos que penetran la superficie cutánea.
La técnica descrita se realiza en dos tiempos y está basada en la experiencia de Anders Tjellström con el uso de implantes diseñados por Branemark:

  • Etapa 1ª: generalmente bato anestesia local y de modo ambulante. Una incisión situada a 30 mm. del canal auditivo, con trayecto en arco de circunferencia de superior a inferior y posterior al canal auditivo permite el acceso al proceso mastoideo. Dos dispositivos son habitualmente suficientes para una retención sólida, situados a 20 mm. del centro del canal auditivo. En el lado derecho la ubicación corresponde a las 8 y las 11 en punto. En el lado izquierdo a las 4 y a la 1 en punto. Debe en primer término taladrarse un orificio con una fresa con capacidad de profundización limitada a 3 mm. y a 1500-3000 r.p.m. Durante el fresado se mantiene frío el orificio mediante fluido continuo para limitar el daño térmico. Debe inspecionarse la profundidad del orifio para asegurar que no se ha dañado el seno sigmoideo y la dura. A continuación se procede a la creación de una espiral en el orificio mediante la terraja o taladro en espiral, también a 1500-3000 r.p.m. Posteriormente se introduce el dispositivo (8-15 r.p.m.) que irá protegido con una cubierta mientras se completa la fase de cicatrización. El colgajo cutáneo-perióstico es repuesto y tras 3 ó 4 meses, cuando se considera que el implante está sólidamente integrado, se procede al segundo tiempo quirúrgico.

  • Etapa 2ª: pueden estirparse en este momento los vestigios auriculares excepto el trago que se preservará si existe, teniendo así las condiciones ideales. El cuidado de la piel es primordial en esta etapa. Debe ser piel sin pelo, para facilitar la limpieza del lugar de implante. Si existe esta condición, la piel con pelo debe reemplazarse por un injerto de piel del surco retroauricular contralateral. El tejido celular subcutáneo debe extirparse para minimizar la mobilidad de la piel en relación a los implantes. La piel sobre los implantes se perfora y excinde, se retira la cubierta y se adapta un pilar que quedará en contacto con la piel . Sobre el pilar se coloca la tapa de cicatrización, útil para prevenir un hematoma y dirigir mediante tira de gasa enrollada una correcta relación entre piel y pilares. La tira de gasa se cambia a los 5-6 días. El área operada queda descubierta a las dos semanas del procedimiento. Dos semanas más tarde puede iniciarse la fabricación de la epítesis y su acoplamiento.

  Defectos parciales

La mayoría de los defectos auriculares son de tipo parcial. La reconstrucción estará influenciada por aspectos del traumatismo como la etiología, localización y naturaleza de la deformidad. En el manejo de traumatismos auriculares la reaproximación meticulosa de los tejidos y el cuidado meticuloso de la herida son aspectos que facilitarán en gran medida los esfuerzos reconstructores ulteriores. El uso de tejidos locales residuales simplifica el proceso y contribuye a un resultado satisfactorio.

  Soporte Estructural

  • Cartílago de concha contralateral. Como ya se ha comentado la mayoría de los defectos son de tipo parcial por lo que raras veces recurriremos al cartílago costal como zona donante de tejido. El cartílago auricular, usualmente la concha, usado como injerto ortotópico es superior ,proveyendo un soporte delicado, flexible y delgado. Puede obtenerse por vía anterolateral o posteromedial, siendo ambas opciones válidas.

  • Cartílago de concha ipsilateral. Puede ser muy ventajosa su utilización. La condición previa es que el antehelix mantenga su estructura de soporte para evitar una deformidad secundaria por colapso. Si se obtiene con un colgajo de piel retroauricular puede cerrarse de modo directo la zona donante aproximando a la línea media el p. a. Ello es particularmente útil en defectos extensos del borde del hélix. Davis (1974) propuso la creación de un colgajo compuesto de cartílago de la concha y piel para la reconstrucción de tercio superior de la oreja.

  • Injerto compuesto. Extraído del surco del antehélix y el hélix de la oreja contralateral y de una anchura no superior a 1.5 cms. Puede resultar en un método expeditivo y sencillo para reparación de defectos menores.

  Defectos regionales específicos

  • Borde del hélix. Los perdidas adquiridas del hélix pueden ir desde pequeños defectos a grandes porciones del mismo. Los primeros se deben generalmente a excisiones tumorales y pueden ser reparados mediante un avance de ambos lados del hélix existente. La clave del éxito de este procedimiento, radica en una completa liberación de ambos lados del hélix mediante la transsección del cartílago y la disección generosa de la piel de la cara porterior (Fig. 22). Para defectos mayores ,debe recrearse el reborde del hélix mediante un injerto de cartílago auricular cubierto por un colgajo cutáneo retroauricular de avance. En un segundo tiempo se completará el contorno del hélix en su cara posterior injertando el defecto creado en la zona donante. Otro método consiste en la creación de colgajos cutáneos tubulares de fino calibre que son capaces de reproducir de un modo realista el hélix.

Fig. 22.

  • Defectos del tercio superior auricular. Defectos menores pueden repararse mediante avance del hélix como ya se ha descrito, defectos intermedios pueden corregirse mediante un colgajo de transposición basado anterosuperiormente en el surco auriculo-cefálico tomando la precaución de darle soporte mediante un injerto cartilaginoso que hará perdurable un resultado satisfactorio. Para defectos mayores puede emplearse un colgajo condrocutáneo de la concha ipsilateral basado anterosuperiormente (Davis 1974) (Fig. 23).

Fig. 23.

  • Defectos del tercio medio auricular. Defectos mayores pueden repararse mediante un injerto de cartílago cubierto por un colgajo cutáneo adyacente o insertado por la técnica del tunel (Converse 1958). Esta es una técnica eficaz para defectos de moderado tamaño, y en los de mayor tamaño posee la ventaja de preservar el surco retroauricular. El defecto cutáneo se reconstruye mediante un colgajo de avance de piel mastoidea bajo el cual se coloca un injerto cartilaginoso que se sutura a los bordes del defecto del cartílago auricular. En un segundo tiempo se libera la oreja y se completa la cobertura del cartílago en su lado medial injertándose el área donante sobre mastoides (Fig.24).

Fig. 24.

  • Defectos del tercio inferior. Los defectos que implican estructuras de soporte y van por tanto mas allá del lóbulo deben incluir un segmento de cartílago para tener un resultado satisfactorio. Puede lograrse la restauración de estos defectos mediante un colgajo cutáneo basado superiormente y doblado sobre sí mismo (Fig.25).

Fig. 25.

  • Deformidades del lóbulo de la oreja. Plastias cervicales o de piel retroauricular pueden emplearse en defectos del lóbulo aunque el caso más frecuentemente encontrado es el lóbulo hendido por el uso de pendientes. Un refinamiento añadido a la simple reparación mediante la resección y sutura de los bordes es el descrito por Pardue en 1973, con el que uno de los colgajos del borde de la hendidura se enrolla sobre sí mismo hasta completar un círculo que será el nuevo agujero. Se completa el procedimiento mediante una pequeña zetaplastia sobre el borde libre para impedir una muesca a ese nivel (Fig. 26).

Fig. 26.

Fig. 27. Reconstrucción del lóbulo mediante técnica de doble colgajo (Converse)

 

 

  TUMORES MALIGNOS

Las lesiones tumorales del pabellón auricular implican al cartólago casi siempre cuando son valoradas por primera vez en consulta. Por ello y porque el cartílago es una excelente barrera frente a la diseminación tumoral debe incluirse éste en la resección tumoral.

La mayoría de las lesiones malignas se localizan sobre el borde del hélix y pueden ser extirpadas siguiendo el procedimiento descrito por Wedge (Fig. 28) o por técnicas de avance del hélix. Muchos de los tumores localizados en la superficie medial o lateral pueden ser tratados adecuadamente mediante resección e injerto o colgajo de avance local. Otros requieren procedimientos más complejos como los ya descritos.

Fig. 28. Técnica de Wedge.

 

 

  BIBLIOGRAFÍA.

  1. Coiffman. Cirugía plástica reconstructiva y estética. Vol. III. Cirugía de los pabellones auriculares. Consideraciones generales.

  2. Plastic surgery. Reconstrucción of the auricle. Mc Carthy.Vol. III.

  3. Plastic Surgery. Indications, operations and outcomes. Vol. II

  4. Clinics in Plastic Surgery. Reconstructive surgery for deformities of the ear. Osseointegrated implants for replacement of absent and defective ears. April 1990.
     

   
Copyright © 2000-2001 SECPRE Información Legal.