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TEMA 24. Fisura palatina. Incompetencia velofaríngea. Faringoplastias

Shirin Zarbakhsh.
Médico Residente. Cirugía Plástica. Hospital Universitario La Paz. Madrid
Fabrizio De Biasio.
Médico Residente. Hospital Universitario de Udine. Italia
Eduardo Serna Cuellar.
Facultativo Especialista de Área. Hospital Universitario La Paz. Madrid





  FISURA PALATINA

La existencia de una hendidura facial en el niño requiere un plan terapeútico a largo plazo. Tanto el tratamiento como la rehabilitación comienzan ya tras el nacimiento, y muchos de los pacientes continúan con algún tipo de terapia hasta la adolescencia o la juventud. Las secuelas de la fisura palatina incluyen problemas en la alimentación y en la nutrición, infecciones otológicas recurrentes que pueden desencadenar una pérdida de la audición, producción anormal del lenguaje y una alteración del crecimiento facial. Pero la discapacidad principal en los pacientes con fisura palatina es la disfunción del habla, fundamentalmente en forma de hipernasalidad o escape del sonido a la cavidad nasal durante la producción de múltiples consonantes y vocales, que llega a alterar la inteligibilidad del lenguaje.

   Embriología

El tejido facial, incluyendo labios y paldar, proviene de la migración de células de la cresta neural. Los embriólogos dividen nariz, labios y paladar en paladar primario y secundario. El paladar primario está formado por la nariz, prolabio, labio superior y la premaxila ( maxilar anterior al agujero incisivo con los cuatro incisivos). El paladar secundario supone las estructuras posteriores al agujero incisivo, que comprenden paladares duro y blando, así como la úvula.

Figura 1

 

La formación del paladar primario comienza hacia el final de la 4ª semana con la formación de los procesos faciales, entre ellos el proceso nasales lateral medial y el maxilar. Hacia el final de la 7ª semana la fusión del proceso nasal medial con el proceso maxilar, seguido de la fusión de ambos procesos nasales completa la formación de las estructuras palatinas primarias o prepalatinas. El defecto en la fusión de estos procesos da lugar al labio leporino.

El paladar secundario surge de dos evaginaciones laminares mediales de los procesos maxilares, las crestas palatinas, que crecen primero en posición vertical. Después ascienden alcanzando la horizontalidad, por encima de la lengua fusionándose entre sí y hacia delante con el paladar primario. A medida que se produce este ascenso comienza también el proceso de fusión. La interferencia con la elevación de las crestas palatinos es la causa de la mayoría de los casos de hendidura palatina.

El cierre definitivo del paladar se produce una semana más tarde que la formación completa del labio superior, por lo que al ser distintos los mecanismos de fusión del labio superior y del paladar sus hendiduras se consideran entidades distintas.
La heterogeneidad en los mecanismos implicados en la formación de las hendiduras explican la gran variabilidad morfológica de éstas. En 1963 Falconer propuso la hipótesis de acuerdo multifactorial para explicar los fenómenos de hendidura facial. Propone que son los factores genéticos y los factores ambientales los que determinan en cada individuo la predisposición para desarrollar una enfermedad dada. El labio leporino y la fisura palatina ocurren cuando se suman todos los factores y la carga necesaria para desarrollarlas llega a un determinado umbral en el que se produce el fallo de fusión en el proceso embriológico facial. Por lo que dependiendo de la predisposición de cada embrión un factor cualquiera puede producir o no una anomalía en su desarrollo.

   Anatomía

La estructura palatina consiste en dos partes morfológicamente distintas: el componente óseo y el componente de tejidos blandos. La premaxila, el alveolo y el labio superior, todos anteriores al agujero incisivo forman el paladar primario. Las estructuras posteriores al foramen incisivo, que incluyen el maxilar, huesos palatinos, las apófisis pterigoides y el velo del paladar (o paladar blando) suponen el paladar secundario.

Figura 2

El paladar duro es estático y sirve de separación de los compartimentos nasal y oral. Está cubierto por mucoperiostio con una clara diferenciación entre la mucosa propiamente palatina y la del proceso alveolar.

Por otro lado, el paladar blando es móvil y funciona como un esfínter que separa dinámicamente la nariz de la boca permitiendo la fonación y la deglución y su interacción con otras estructuras velofaríngeas (paredes laterales y posterior de la faringe) la correcta producción del habla.

Son seis los músculos relacionados con el paladar: el elevador del velo del paladar, el constrictor faríngeo superior, la úvula, el palatofaríngeo, el palatogloso y el tensor del velo del paladar. El elevador del velo del paladar es el encargado de elevar el paladar blando hacia la pared faríngea posterior, del cierre velofaríngeo. El constrictor superior y la úvula refuerza el cierre aumentando la superficie nasal del paladar blando en el plano posterior.

A mediado de los 60’, Braithwaite destacó la anatomía anormal del músculo elevador del velo en los pacientes fisurados, en forma de fibras musculares aberrantes que se insertan en los bordes de la hendidura ósea. La fonación de sonidos que requieren el cierre velofaríngeo resultan de la contracción isométrica de los músculos elevadores, por lo que su inserción anormal produce una alteración de la producción de diversas consonantes y vocales. Además también produce la pérdida del equilibrio en la presión del oído medio, con la consiguiente acumulación de líquidos y predisponiendo a infecciones recurrentes y posteriormente a la pérdida de la audición y finalmente agravando la disfunción del habla.

   Clasificación

Existen múltiples clasificaciones de las fisuras faciales. Las fisuras palatinas podemas dividirlas en (Kernahan y Starck, 1958; Tessier, 1976; Watson, 1980):

Figura 3

 

  • Prepalatinas o paladar primario (por delante del agujero incisivo), con afectación de:

    • 1/3

    • 2/3

    • 3/3 o competo

  • Palatina o paladar secundario, con afectación de:

    • 1/3

    • 2/3

    • 3/3 o completo

La úvula bífida, supone un a fisura de la úvula o una fisura rudimentaria del paladar blando, y puede dividirse en completa o incompleta.

   Epidemiología y etiología

La incidencia global de labio leporino con o sin fisura palatina (LP/FP) es aproximadamente 1/700 recién nacidos vivos, mientras que la incidencia de la fisura palatina aislada (FP), entendiendo como aislada el que no este acompañada de hendidura labial,de 1/2000 recién nacidos vivos. Sin embargo la mayor incidencia es la de la úvula bífida de un 2% (en Estados Unidos según Meskin, Gorlin,o Isaacson), aunque la mayoría pasan desapercibidos puesto que son asintomáticos , y tan sólo un 20% de ellos desarrolla un cierto grado de incompetencia velofaríngea. También existen diferencias en cuanto a la distribución por sexo y raza: predomina el sexo masculino en los casos de LP /FP, mientras que en los de FP predomina el femenino. Existe evidencia de la heterogeneidad racial en la incidencia de LP/FP siendo en orden descendiente mayor en orientales, después en caucásicos y finalmente en los de raza negra. En la incidencia de la FP no parece que exista esta variación interracial.

En la mayoría de las malformaciones congénitas se desconoce aún el origen, ya que representan interacciones entre las siguientes causas, que las podemos dividir en:

  • Origen exógeno: alcoholismo, fármacos (e.j.: anticonvulsionantes como la la fenilhidantoína o la trimetadiona) radiaciones y virus. Actualmente se ha descartado el factor de edad de los padres, al que tanta importancia se le había otorgado.

  • Origen endógeno: la influencia de la herencia es muy grande, hasta en un 15% existe la misma malformación en los antepasados del niño. También hay que tener en cuenta la asociación con otras anomalías congénitas, haciendo necesario el estudio de un posible síndrome específico, así ocurre en el 13 al 50% de los casos de hendidura palatina aislada.

   Tratamiento

Hay que destacar la importancia de la prevención precoz y del trabajo de un equipo multidisciplinario (Randall y LaRossa, 1991; Bencerraf y Mulliken, 1993; Morris et al.,1993,1995; Posnick y Thompson, 1995) que necesitan los pacientes con fisura palatina. Es una verdadera reconstrucción funcional y estética. Por lo tanto, se intenta eliminar sus estigmas, ya sea al respirar, al hablar o al estar frente a un espejo.

  • Tramiento foniátrico

    El cierre del esfínter velofaríngeo evita la entrada de aire en el compartimento nasal necesaria para la pronunciación de los sonidos no nasales (todas excepto la m, n y ñ). El cerebro ante la incapacidad para el cierre velofaríngeo adopta patrones de articulación compensatorios que pueden producir un habla completamente ininteligible. A esto hay que sumar la hipernasalidad que adquieren los sonidos, como consecuencia del aumento de la cantidad de aire que pasa a la nariz y que se suma a la resonancia de los compartimentos nasales y paranasales; y el escape nasal que supone el sonido del aire que se filtra de forma inapropiada en la nariz (sonido de “sorberse la nariz”).

    Como consecuencia de estas severas perturbaciones en el habla el tratamiento foniátrico/logopeda debe iniciarse lo más precozmente, generalmente con el inicio del habla hacia los 2 años hasta aproximadamente los 10 años, aunque se trata de una terapia individualizada, dependiendo de cada paciente en concreto.

  • Tratamiento odontológico

    La primera función del odontólogo en el niño fisurado es el de proporcionarle una prótesis “obturatriz”, una placa oclusiva que se instala de forma temprana y que será cambiada cada 15 días dado el crecimiento del niño. Esta prótesis tiene una triple función: la de contención, alimentación, y estética al guiar el crecimiento del maxilar. Por tanto permite una alimentación normal, hábitos respiratorios normales, facilitar la futura intervención quirúrgica, comenzar a corregir la mala posición de los tejidos palatinos y disminuir las complicaciones de la futura ortodoncia en la dentición permanente, favorecer la futura emisión del habla y evitar la interposición lingual entre los bordes de la fisura.

    El tratamiento ortodóncico es necesario fundamentalmente en las fisuras que afectan al paladar primario, puesto que se ve afectada la arcada dentaria. También será necesaria en casos de retraso en el crecimiento maxilar con maloclusión dentaria, ya sea como único tratamiento o previa a la cirugía ortognática. En cualquier caso, independientemente del tipo de la fisura, lasr revisiones odontológicas deben ser frecuentes dado la presisposición de estos pacientes a desarrollar complicaciones orales, sobre todo infecciones.

  • Tratamiento quirúrgico

    La indicación del tratamiento quirúrgico está regido por el objetivo principal : el desarrollo del habla normal, es decir, los niños deben tener su paladar reparado en lo posible antes de que comiencen a hablar, a pesar del posible retraso del crecimiento maxilofacial que puede producir la cirugía. Esto obedece a que una vez se establecen en el habla del niño patrones de sustitución y omisión, su corrección es muy difícil y siempre persisten algunas alteraciones. Mientras que la maloclusión dental o la asimetría facial tienen solución mediante ortodoncia o cirugía ortognática. En general está aceptado que el tratamiento quirúrgico obtiene resultados óptimos realizándose antes de los 12 meses de edad.

    En los pacientes con síndrome de Pierre-Robin el mantenimiento de la vía aérea es lo primordial, por lo que el cierre del paladar se recomienda una vez el manejo de las vías respiratorias no requieren tratamiento y el desarrollo craneofacial está en proceso de estabilización, generalmente entre los 18 y los 24 meses.

  • Técnicas quirúrgicas

    La palatoplastia se centra sobre todo en tres técnicas básicas, han aparecido combinaciones y modificaciones de éstas pero siguen siendo la base de la cirugía del cierre del paladar.

    Bernard Von Langenbeck describió en 1861 el cierre de la fisura palatina levantando dos colgajos de mucoperiostio del paladar duro. Es una aproximación de lado a lado de los márgenes de la hendidura del paladar duro y del blando, con separación de las fibras musculares del elevador de su inserción ósea y con incisiones laterales de relajación. Se puede añadir también un colgajo de vómer para proporcionar una doble capa al cierre del paladar duro.

    Figura 4

     

    Pero esta intervención no proporciona longitud al paladar. En el último siglo los esfuerzos se han dirigido hacia técnicas que permitan elongar lo máximo posible el paladar, para prevenir el posible desarrollo de una insuficiencia velofaríngea.

    La palatoplastia de Wardill-Kilner es muy similar a la desarrollada por Veau (Veau 1931, Wardill 1937, Kilner 1937). Realizan un avance del mucoperiostio del paladar duro mediante colgajos de avance en v-y. El mayor elongamiento se obtiene sobre todo de la mucosa nasal del paladar blando, puesto que el mucoperiostio es muy rígido. Otros autores prefieren una z-plastia de la mucosa nasal que aumenta el avance (Stark, 1963). Como consecuencia del avance en v-y quedan dos zonas de hueso membranoso expuestas, estas áreas aunque suelen granular rápidamente, epitelizándose por completo en 2 o 3 semanas, pueden dejar zonas de cicatriz retráctil llegando a distorsionar el crecimiento maxilar y la oclusión dental.

    La tercera principal técnica es la “doble z-plastia inversa” de Furlow (Furlow, 1980, 1986; Randall et el., 1986), la cual no incluye incisiones laterales de relajación pero sí de la movilización medial del mucoperiostio. Es una operación de tejidos blandos primariamente. Consiste en dos z-plastias, una en la mucosa oral y otra orientada en el lado contrario de la mucosa nasal del paladar blando. El músculo elevador queda incluido en el colgajo de pedículo posterior de la z-plastia, así el elevador de un lado permanece en el colgajo de mucosa oral mientras que el contralateral queda en el de mucosa nasal. El paladar duro se cierra con un colgajo de vómer en una, o dos capas si es posible avanzar el mucoperiostio de los bordes de la fisura. Aunque Furlow no recomienda incisiones laterales de relajación otros autores no dudan en realizarlas (LaRossa, Randall) en los bordes de la úvula para facilitar la movililzación del colgajo anterior de la z-plastia. Ventajas de esta técnica son: el alargamiento es del paladar blando sin necesidad de avanzar el mucoperiostio del paladar duro evitando así el posible retraso del crecimiento facial; reorienta los músculos elevadores, aproximándolos de forma superpuesta; evita una cicatriz en la línea media del paladar blando que podría originar retracción.

    Figura 5

     

    El principal objetivo del cierre de la fisura del paladar es la movilización de los tejidos palatales hasta la aproximación tisular sin o con mínima tensión. Otras múltiples técnicas quirúrgicas se han descrito incluyendo la reposición de de los músculos elevadores, elongamiento del paladar mediante colgajos de suelo nasal o colgajos del surco bucal para el cierre de la fisura alveolar. Alguno además añaden un colgajo faríngeo de pedículo superior para aumentar la eficacia del cierre velofaríngeo. Actualmente las técnicas más utilizadas vienen a ser variaciones de las mencionadas anteriormente pero la tendencia es a realizar incisiones mínimas para evitar la morbilidad postoperatoria.

  • Complicaciones postquirúrgicas

    Complicaciones postquirúrgicas son la hemorragia, obstrucción de la vía respiratoria, infección, la dehiscencia de suturas y la formación de fístulas. Éstas últimas pueden presentarse como orificios asintomáticos o bien prudicir alteraciones del habla y problemas en la higiene bucal.

   Paladar hendido submucoso

En estos pacientes existe una fusión incompleta de las fibras del músculo elevador dando lugar a incompetencia velofaríngea. Calnan fue el primero en describir la triada típica de signos físicos asociados al habla hipernasal de estos pacientes: úvula bífida, la zona pellúcida que se corresponde a la separación muscular de la línea media, y la escotadura en el borde posterior del paladar duro.

La mayoría de estos pacientes permanecen asintomáticos y tan sólo un 15% desarrolla insuficiencia velofaríngea, por lo que no se recomienda un abordaje quirúrgico hasta realizar una adecuada valoración del habla en completo desarrollo.

   Perspectivas futuras
El uso en aumento de la microcirugía, el desarrollo de laboratorios de cirugía mínimamente invasiva, la aplicación de biología molecular en la terapia génica y la posibilidad de la cirugía fetal intrauterina jugarán un papel decisivo en el futuro del tratamiento de las fisuras palatinas.

 

 

   INCOMPETENCIA VELOFARÍNGEA

   Anatomía y función

El velo del paladar y la pared faríngea posterior constituyen un esfínter muscular situado entre las cavidades oral y nasal, cuya función primordial es separar ambas cavidades durante la fonación para hacer el habla inteligible, en el contexto de la función de todo el tracto vocal. Para lograrlo el velo del paladar se tensa y eleva hacia la pared faríngea posterior y ésta a su vez, junto con las paredes laterales se mueven hacia el velo para cerrar el espacio oro-naso-faríngeo. En la emisión de sonidos nasales (m, n) el esfínter permanece abierto, en la emisión de vocales (a, e, i, o, u) parcialmente abierto y donde su función de cierre es esencial es en la emisión de consonantes, sobre todo plosivas (p, t, k) y fricativas (f, s) para comprimir el aire detrás del punto de constricción y ser liberado con la suficiente fuerza espiratoria. Además, el cierre preciso y firme del esfínter asegura la eficacia de las cuerdas vocales al crear una presión negativa que mantiene coactadas las cuerdas vocales para producir notas vocales fuertes y claras (Estill 1986). Para lograr una voz con calidad, riqueza y poder y consonantes claras y precisas la capacidad de cerrar el esfínter velofaríngeo es esencial, aunque ligeras aberturas no redundan necesariamente en hipernasalidad. Las variables que influye en su correcta función son:

  • El tamaño y forma de la faringe.

  • El grado de abertura del esfínter.

  • El grado de tensión de los pilares de las fauces (anterior: palatogloso y posterior:
    palatofaríngeo).

  • El grado de tensión del velo del paladar (paladar blando y úvula).

Esta función dinámica está modulada por la corteza cerebral, el sistema nervioso periférico y la percepción auditiva haciendo que el esfínter velo-faríngeo sea un intrincado y complejo instrumento vocal. Su incompetencia o insuficencia se manifiesta como: hipernasalidad o voz nasal, débil, respiratoria, ligera, carente de calidez, de riqueza y de calidad estética, consonantes sin claridad ni precisión y desarrollo de hábitos compensatorios (excesiva tensión del tracto vocal, incremento del flujo respiratorio, sustitutos articulares y sonidos faríngeos y glóticos), que en definitiva, comprometen la calidad, claridad e inteligibilidad del discurso, dificultando y empobreciendo la comunicación.

   Causas

  • Idiopática: Elementos musculares íntegros insuficientemente activos para cerrar el espacio oro-naso-faríngeo en la fonación, permitiendo escape nasal de aire que se evidencia en la nasoendoscopia, videofluoroscopia lateral sincrónica y xerorradiografías. La foniatría es el tratamiento indicado para desarrollar un cierre firme del esfínter. En determinados niños, se ha evidenciado inmovilidad del esfínter, anatómicamente normal, durante el habla en la nasoendoscopia (Huskie 1985), requiriendo a veces colgajos retrofaríngeos basados superiormente.

  • Congénita: Ya en 1561, Pierre Franco apuntó la relación entre hendidura palatina y alteraciones del habla. Pueden deberse a paladar blando corto congénito (Kaplan, Jobe and Chase 1969, Green 1964, Morley 1973) o hipodesarrollado (Fletcher 1960). Consecuentemente, el desarrollo faríngeo es mayor (Calnan 1971), ocurriendo una desproporción velofaríngea funcionante.

  • Submucosa: Fallo de unión de musculatura del paladar blando en la línea media, aunque la membrana mucosa esté intacta. Se caracteriza por úvula bífida, defecto óseo en paladar duro, diastasis de músculos palatinos y área de translucencia central (zona pelúcida) cuando el paladar se eleva (Calnan 1954, Peterson-Falzone 1985). En un pequeño grupo de pacientes con hipernasalidad no se encuentran los estigmas de hendidura palatina submucosa en la inspección o palpación oral del velo del paladar sino que presentan una ausencia de los músculos de la úvula en la vertiente nasal, sólo evidentes en la nasofaringoscopia (Kaplan 1975, Croft 1978, Shprintzen 1979, Peterson-Falzone 1985): hendidura palatina submucosa oculta.

  • Posquirúrgica:

    • Secuela de urano-estafilorrafias: Movimiento inadecuado del velo del paladar o paredes posterior y laterales de la faringe o de ambos que dejan espacio central circular, después de reparaciones quirúrgicas de hendiduras palatinas (Green 1964, Morris 1984).

    • Secuela de colgajos faríngeos o faringoplastias: Escape de aire nasal por ambos lados de un colgajo retrofaríngeo estrecho (Cosman and Falk 1975, Owsley, Lawson and Chierici 1976) o demasiado bajo (Osberg and Witzel 1981).
      -Secuela de osteotomías de avance faciales: La disyunción craneo-facial (Le Fort III) practicada en pacientes con craneosinóstosis del tipo Crouzon o Apert puede afectar temporalmente el cierre efectivo del esfínter velo-faríngeo ( Schwarz and Gruner 1976, Witzel and Munro 1977, Schendel 1979, McCarthy 1979).

    • Secuela de adenoidectomías: Hipocinesia del velo del paladar evidente al extirpar el tejido linfoide hipertrófico (Green 1964, Calnan 1971, Masengill 1972, Goode and Ross 1972), recuperable con tratamiento foniátrico entre 2 y 12 meses.

  • Neurogénica: Microsomías hemifaciales, neuritis periféricas, miastenia gravis, lesiones nucleares, poliomielitis bulbar, parálisis supranuclear progresivas, parálisis cerebrales, lesiones de motoneuronas superiores o inferiores pueden originar debilidad, incoordinación y fatiga del esfínter, o disartria espástica, fláccida o mixta que produce incompetencia velo-faríngea (Dworkin and Johns 1980).

  • Funcional: Ausencia de anomalías orgánicas y fisiológicas del esfínter, mecanismo del habla competente en la nasoendoscopia y emisión de vocales hipernasales producido por alteraciones emocionales, imitaciones ambientales o nasalidad familiar (Green 1964, Crikelair 1964, Porterfield 1966, Curtis 1968). Propiamente dicho no existe incompetencia velo-faríngea sino pseudo-hipernasalidad y, por tanto, está contraindicado el tratamiento quirúrgico.

   Tratamiento

La mayor parte de los procedimientos quirúrgicos de reparación palatina y velo-faríngea fueron desarrollados en el siglo XIX y continúan siendo utilizados actualmente con modificaciones. Es decir, el mayor avance en el manejo de los pacientes con este problema ha sido en el concepto y no en la técnica, mediante la creación de unidades específicas de trabajo que agrupan los especialistas implicados (cirujano plástico, otorrinolaringólogo, foniátra, logopeda, ortodoncista) que investigan la estructura dañada, evalúan precisamente la deficiencia y persiguen la rehabilitación foniátrica.

De esta forma la reconstrucción quirúrgica se contempla como una opción de tratamiento más junto a otras conservadoras, pudiendo ser difícil en unos casos, insatisfactoria en otros y muchas veces improcedente después de la correcta evaluación etiopatogénica. La complejidad de la función del esfínter velo-faríngeo requiere un cirujano plástico especializado y experimentado en las diferentes técnicas quirúrgicas apoyado por este equipo multidisciplinar. De otro modo, ningún cirujano plástico debe operar un paciente con incompetencia velo-faríngea.

Los procedimientos quirúrgicos habitualmente practicados se dividen en varios grupos según se actúe sobre el elemento palatino, faríngeo o ambos, o sobre el esfínter, ya explicados en los capítulos precedentes:

  • Alargamiento y retro-desplazamiento del paladar blando: Palatoplastia de incisiones máximas de Veau (1922) modificada por Wardill-Kilner (1937) despegando dos colgajos mucoperiósticos basados en las arterias palatinas posteriores. Puede combinarse con la veloplastia intravelar de Braithwaite (1964) para insertar los músculos elevadores del velo del paladar en la línea media.

  • Colgajos faríngeos: Faringoplastia de Sanvenero-Roselli (1935) y sus modificaciones, para disminuir el espacio oro-naso-faríngeo creando conexión entre el velo del paladar y un colgajo de espesor completo de la pared faríngea posterior basado superiormente y de anchura comparable al defecto visualizado previamente mediante la nasoendoscopia y la videofluoroscopia lateral sincronizada. Debe ser efectuado suficientemente alto para ser eficaz en el área faríngea en la que el esfínter es operativo. La posición y la anchura del colgajo son las variables más importantes para evitar que se convierta en una cuerda fibrosa cicatricial inefectiva (persistencia de IVF) ó que produzca hiponasalidad, ronquidos, apnea del sueño y halitosis (obstrucción nasofaríngea).

  • Aumento de la pared faríngea posterior: El primer tipo de intervenciones practicadas para solucionar la IVF (Passavant 1965). Fueron implantados en defectos menores de 5 mm parafina (Gersuny 1900, Eckstein 1904), cartílago (Hill and Hagerty 1960), fascia (Halle 1925, Von Gaza 1926), silastic (Blocksma 1963, Brauer 1965), teflón (Ward 1968) con resultados mediocres y complicaciones del tipo infección, migración o extrusión.

  • Reconstrucción esfinteriana: Sutura circular velofaríngea oronasal (Browne 1935), avance medial de paredes faríngeas laterales (McCutcheon 1954), de músculos pterigoideos mediales (Braithwaite 1968), de musculatura salpingofaríngea lateral (Hynes 1950) y de colgajos músculo-mucosos laterales puenteados a un pequeño colgajo faríngeo posterior (Orticoechea 1968 y modificada de Jackson and Silverton 1977).

  • Procedimientos combinados: Palatoplastia y colgajo faríngeo posterior basado inferiormente (Padget 1930, Conway 1951), palatoplastia y colgajo faríngeo posterior basado superiormente (Broadbent and Swinyard 1959, Edgerton 1962, Buchholz 1967, Hönig 1968), palatorrafia primaria y faringoplastia (inés 1954), faringoplastia nasopalatina primaria (Dalston and Stuteville 1975).

   Algoritmo de decisión

  • Evaluación de la deficiencia

    Corresponde al foniatra hacer el estudio de la voz, diagnosticar la incompetencia velofaríngea y filiar su posible causa. Muchos métodos están disponibles para valorar la IVF, cada uno de ellos con ventajas e inconvenientes. Las impresiones auditivas del terapeuta, los registros audiométricos y el análisis espectrográfico de las percepciones auditivas son el escalón básico más utilizados pero tienen difícil correlación con la hipernasalidad inmediatamente percibida por el oído humano y, por tanto, escaso valor diagnóstico (Van der Berg 1962). En un intento de medir la intensidad del sonido oral y nasal y su correlación se han utilizado diversos dispositivos e instrumentos como el TONAR (Fletcher and Bishop 1970) pero deficiente para estimar la función velofaríngea. El flujo de aire nasal ha sido medido con neumotacómetros, manómetros, ultrasonidos, estetoscopios, acelerómetros y sistemas aeromecánicos tipo PERCI (Warren 1979), que da información de las diferencias de presión en las cavidades oral y nasal durante el discurso y las correlaciona con el tamaño del orificio velofaríngeo. Su uso es limitado ya que no es sensible ante mínimas aberturas y no traducen el funcionamiento preciso del esfínter (McWilliams, Morris and Shelton 1984). Otros tests articulatorios se dirigen a deducir la incompetencia a través de evidenciar los sustitutos, errores y hábitos compensatorios, sin informar objetivamente sobre el cierre del mecanismo velofaríngeo. La electromiografía combinada con la cinerradiografía (Lubker 1968) investiga la función velar y del mecanismo esfinteriano pero constituya un método invasivo de infrecuente aplicación. La radiología y la endoscopia (Pigott 1979) nos da información en dos dimensiones de la relación de movimiento entre el velo y la pared faríngea posterior. La cinefluorografía y la videofluoroscopia de visión múltiple nos proporciona información tridimensional del mecanismo del esfínter (Skolnick 1970) y son un soporte fiel del diagnóstico y opción terapéutica en IVF (McWilliams, Morris and Shelton 1984). La nasofaringoscopia rígida (flexible en niños), por su parte, nos permite una observación directa de los elementos esenciales del esfínter y su relación de movimiento durante la fonación, con la limitación de la altura vertical del cierre del esfínter, que puede obtenerse con la videofluoroscopia lateral sincronizada. Estas dos imágenes sincronizadas con la grabación del habla nos permite una visión dinámica objetiva de los diferentes elementos del esfínter durante el discurso espontáneo y libre del paciente para diagnosticar los defectos de cierre y comparar los exámenes pre y pos-tratamiento (David and Bagnall 1984). La tomografía computarizada con cortes de 3 mm combinada con la endoscopia permite una delineación precisa del espacio de cierre (Honjo 1984) si se pretende una mayor información.

  • Indicación quirúrgica

    Se basa en la información obtenida de la visión directa de la estructura y movimiento del esfínter mediante la nasofaringoscopia y la videofluoroscopia lateral sincronizada. La IVF origina defectos de cierre del esfínter de distintas formas, que han servido de guía para la elección de los distintos procedimientos quirúrgicos (Jackson 1985):

    • Central: pequeño o grande, cuando el movimiento del paladar y de la pared faríngea lateral son satisfactorios. En el primer caso los implantes o un pequeño colgajo central superiormente basado de la pared faríngea posterior solucionan el problema. Si el paladar es inmóvil, la palatoplastia con retroposición del elevador del velo del paladar es técnica indicada, obteniendo resultados satisfactorios en el 80% de hendiduras palatinas, aceptables con terapia de la voz en un 15% de los casos y un 5% requiriendo procedimientos secundarios por IVF residual (Brownsted 1984). Para estos defectos centrales Pigott sugirió en 1986, el aumento del área central del músculo de la úvula mediante un colgajo músculomucoso de la vertiente oral del paladar blando transpuesto al dorso del paladar en la línea media.

    • Transverso: cuando el paladar se mueve como un colgajo y la pared faríngea lateral se mueve débilmente. Cuanto más débil es el movimiento de las paredes faríngeas laterales menos efectivo será el colgajo retrofaríngeo para cerrar el defecto. Suele observarse una pared faríngea posterior más prominente. La solución es realizar un colgajo retrofaríngeo muy ancho o añadir una palatoplastia de retro-desplazamiento, con el riesgo de originar obstrucción nasofaríngea o incluso apnea obstructiva del sueño. La faringoplastia del esfínter con transposición del músculo palatofaríngeo puede servir de mayor utilidad en estos casos, como mecanismo dinámico o estático. Los éxitos comunicados en estos pacientes sin hendidura palatina rondan el 60% (Lewin, Heller and Kojak 1975)

    • Movimiento palatino pobre y faríngeo lateral satisfactorio: Es la situación ideal para realizar un colgajo faríngeo superiormente basado.

    • Asimétrico: Déficit de elevación del paladar en un lado mayor que en el otro o movimiento faríngeo lateral asimétrico (microsomía hemifacial). Se tratan con colgajo faríngeo superiormente basado o con faringoplastia unilateral del esfínter.

    • Fallo evidente de todos los elementos del esfínter: Algunos cirujanos realizan palatoplastias y otros prefieren el gran colgajo retrofaríngeo, obteniendo ambos resultados mediocres que oscilan entre un 50 y 96% de corrección del lenguaje (Dalston and Stuteville 1975). Hay que tener en cuenta que en la mayor parte de los casos lo que se diagnostica es una mezcla variable de deficiencias relativas de cada uno de los elementos del esfínter velofaríngeo por lo que la indicación de la técnica quirúrgica no es tan clara para obtener los mejores resultados. En estos casos, la faringoplastia con transposición palatofaríngea para funcionar como parte integral del esfínter durante el discurso, sola o asociada a colgajos faríngeos, puede ser el mejor procedimiento y debe ser evaluado en el tiempo mediante nasofibroendoscopia y videofluoroscopia lateral sincronizada.

  • Modificación de hábitos compensatorios secundarios

    Después de cualquier procedimiento quirúrgico no es de esperar que el paciente hable claramente sin resonancia residual ni articulaciones sustitutivas o distorsionadas, por lo que suele ser necesaria rehabilitación foniátrica después de valorar la correcta competencia del esfínter velofaríngeo a los 3 meses, mediante nasoendoscopia y videofluoroscopia lateral sincronizada. La terapia de la voz postoperatoria optimiza los resultados quirúrgicos para lograr la producción de tonos vocales normales y el desarrollo de una presión oral de aire necesario para el lenguaje normal. El paciente debe ser reeducado para producir su voz sin tono nasal y eliminar los hábitos compensatorios (excesivo flujo de aire, emitir sonidos sin cierre de las cuerdas vocales, paradas glóticas, tensar en exceso la laringofarínge, retraer la lengua, articulación faríngea) mediante técnicas de práctica negativa que comparan la calidad de vocalización nueva con la antigua (Van Riper 1963). La valoración definitiva de los resultados del lenguaje debe ser realizada por el terapeuta de la voz de forma objetiva e imparcial, acerca de discursos espontáneos de los pacientes en su entorno cultual habitual.

 

 

   Faringoplastias

La alteración quirúrgica del acceso velofaríngeo se dirige mediante el descenso del cruce seccional horizontal del área superficial de los límites titulares del esfínter. Esto se puede conseguir mediante:

  • interposición de colgajos faríngeos pediculados (laminando uno grande en dos pequeños)

  • reposicionando los límites lateral y posterior del esfínter mediante la introducción de colgajos titulares miomucosos

  • reposicionando el límite posterior del esfínter a través de la introducción de implantes submusculares (aumento de la pared faríngea)

La estrategias terapéuticas deberían basarse en una evaluación completa de la función velofaríngea que comprenda tanto un habla perceptible como una evaluación instrumental (consistente en videofluoroscopia y estudio endoscópico)

La correcta elección quirúrgica depende del tamaño, localización y consistencia del defecto velofaríngeo pero fundamentalmente en el patrón de cierre velofaríngeo. Las principales características anatómicas y fisiológicas que contribuyen al cierre velofaríngeo y que deben ser analizadas son:

  • longitud del paladar y movimiento

  • movimiento de la pared lateral de la faringe

  • movimiento de la pared faríngea posterior

Otros factores que influyen en la elección terapéutica son la edad del paciente, la etiología de la incompetencia, el tiempo de evolución del cuadro y la capacidad intelectual del paciente.

La descripción detallada de las técnicas quirúrgicas pone de relieve los siguientes datos y comentarios:

   Colgajos faríngeos

Esta técnica emplea el músculo constrictor superior y la mucosa de la pared posterior de la faringe con el fin de crear un colgajo que se inserta en el apodar blando. El objetivo del colgajo faríngeo es crear una obstrucción estática central que se deje dos aperturas laterales denominadas puertas laterales. Estas aberturas deberían permanecer abiertas durante la respiración y la producción oral de consonantes nasales y cerradas mediante la producción de consonantes orales.

Passavant en 1985 publicó la adhesión quirúrgica del límite posterior del paladar blando a la pared posterior de la faringe lo cual puede ser considerado como la técnica predecesora de la fijación de un colgajo faríngeo posterior al paladar blando.

La primera intervención quirúrgica “auténtica” de colgajo faríngeo fue descrita por Schoenborn en 1875 y se basaba en un colgajo inferior. En 1886 este autor llevaba realizados 20 procedimientos de este tipo y había cambiado a pedículo superior.

Rosenthal en 1928 fue el primero en publicar el colgajo faríngeo posterior (basado inferiormente) en cirugía primaria de paladar hendida.

Hogan en 1973 introdujo el concepto de control portal lateral en el diseño del colgajo faríngeo. Este autor empelaba catéteres de goma con diámetros conocidos y un colgajo faríngeo ancho para crear compuertas laterales en el velo del paladar con el objetivo de mantener el delicado balance entre la abertura naso y orofaríngea y una adecuada función velofaríngea.

En 1973 Kapetansky introdujo un tercer diseño de colgajo faríngeo posterior: el colgajo transverso bilateral. Su idea era mantener el aporte nervioso al colgajo manteniendo de esta forma un mayor masa del colgajo y la función contráctil. Este diseño nunca obtuvo la popularidad de los dos anteriores debido a la ausencia de evidencia relativa a que la preservación nerviosa proporcionara alguna mejoría funcional en comparación con los otros diseños de colgajos.

El colgajo faríngeo ha sido ampliamente modificado desde su primera descripción abundando las variaciones técnicas específicas. Las preguntas clave que estimulan el desarrollo de estas modificaciones son:

  • ¿Cuál es la anchura apropiada del colgajo?

  • ¿Es el colgajo superior o el inferior más efectivo para conseguir el objetivo ideal?

  • ¿Cuál es el nivel apropiado de inserción del colgajo?

  • ¿Debería alinearse el colgajo con la mucosa para prevenir la contractura/atenuación postoperatoria del colgajo?

La determinación del nivel de inserción y de la amplitud del colgajo son fundamentales para permitir el cierre apropiado de los nuevos portales laterales durante el habla. Si el colgajo es excesivamente ancho (casi obstructivo) las consecuencias secundarias serán: respiración bocal, hiponasalidad, así como trastornos del sueño que van desde los ronquidos hasta la apnea del sueño. La hipernasalidad puede persistir si el colgajo es demasiado largo y fino. Históricamente el grosor del colgajo se ha determinado ene l acto quirúrgico a través de la experiencia o preferencia del cirujano. La mayoría de los cirujanos intentan crear un colgajo tan ancho como lo permita el campo.

Con respecto a la localización superior o inferior del colgajo, ha sido motivo de debate entre cirujanos durante mucho tiempo y nadie ha sido capaz de demostrar ventajas significativas de una u otra técnica. Las desventajas de un pedículo inferior son: limitación de la longitud y tensión inferior del colgajo por debajo del plano del paladar y en dirección contraria a la movilidad necesaria para el cierre velofaríngeo. Habitualmente la mayoría d elos cirujanos apuestan por un colgajo superior.

Tal y como se mencionó, el nivel de la inserción del colgajo se relaciona íntimamente con el éxito quirúrgico. La inserción de un colgajo corto y ancho a lo largo del borde libre del paladar blando puede reducir la contracción de los colgajos no alineados. Colocar el colgajo a este nivel teóricamente estrecha los defectos entre la base del colgajo y los pliegues tonsilares desde donde emergen con la pared faríngea. Presumiblemente esto crea una velofaringe que está prácticamente obstruida y que requiere escasa contribución al movimiento de las paredes laterales de la faringe para conseguir un cierre adecuado.

Si el colgajo no está alineado una amplia superficie de tejido faríngeo queda expuesta tras su elevación. La contracción subsiguiente (cicatrización por segunda intención) puede disminuir su eficacia. Así, los resultados postquirúrgicos iniciales podrían indicar una mejoría de la función velofaríngea aunque los síntomas de la disfunción recurran gradualmente después. Con el fin de reducir la tendencia a la contracción las líneas del colgajo se levantan desde la superficie nasal del velo posterior y se doblan para cubrir la superficie no rellenada del colgajo.

  • Técnica quirúrgica:

    • Se infiltra anestesia local con fines hemostáticos en al línea media del paladar blando y en al pared faríngea posterior

    • Se colocan las suturas bilateralmente en el paladar blando para mejorar la visibilidad

    • Una incisión en la línea media divide el paladar blando hasta la espina nasal posterior

    • Se levantan los colgajos de paladar blando. El colgajo faríngeo se marca con tinta indeleble y se elevan hasta la fascia prevertebral

    • Se abren lateralmente los dos colgajos de paladar blando

    • Se realiza una incisión en colgajo “en libro” sobre al superficie nasal del paladar blando que delimitará los portales laterales con la mucosa

    • Se introduce un catéter del 14 en el portal lateral de cada lado del colgajo

    • El borde inferior libre del colgajo faríngeo se sutura al borde posterior del paladar blando.

    • Se colocan las suturas entre el colgajo faríngeo y los bordes nasales del paladar blando. Las superficies cruentas que surgen desde el origen del colgajo faríngeo se cierran mediante puntos simples de aproximación

    • Se suturan dos colgajos de paladar blando utilizados para cubrir el tejido cruento del colgajo faríngeo a la base del colgajo faríngeo.

    • El lado oral del paladar blando se cierra para ocultar el colgajo faríngeo.

Las principales complicaciones de las faringoplastias mediante colgajos faríngeos son:

  • Hiponasalidad

  • Síndrome de apnea del sueño

  • Obstrucción de la vía aérea

  • Ronquidos

  • Sabor desagradable y halitosis (resultado de las secreciones retenidas en la superficie superior del colgajo faríngeo)

  • Neumonía por aspiración

  • Sangrado

  • Dehiscencia del colgajo

   Esfinteroplastia

La técnica consiste en elevar colgajos miomucosos basados superiormente (músculos palatofaríngeos y/o salpingofaríngeos) desde los pilares tonsilares posteriores y suturarlos juntos en la línea media de la pared faríngea posterior frente al nivel horizontal del paladar duro. A diferencia del colgajo faríngeo, la faringoplastia en esfínter es una obstrucción circunferencial parcial que ocluye las apredes laterales y posteriores del portal velofaríngeo pero que mantiene una abertura central. Dada la incorporación de músculo estos colgajos se consideran dinámicos. Sin embargo, lo más normal es que sólo aporten masa a las paredes laterales y posteriores de la faringe. Este procedimiento presenta una menor morbilidad de la vía aérea y conceptualmente es más fisiológico aunque estas impresiones no están aún demostradas.

Fue Hynes en 1950 el primero en describir una esfinteroplastia. Describía un procedimiento en dos tiempos en el cual los músculos salpingofaríngeos y su mucosa suprayacente se transponían y fijaban sobre el defecto mucoso transversal creado a través de la pared faríngea posterior de la nasofaringe. Tres años más tarde modificó su técnica hacia un procedimiento en un solo tiempo en el cual abogaba por colgajos con mucho más volumen incluyendo los músculos salpingofaríngeos, palatofaríngeos y parte del constrictor superior.

Orticoechea en 1968 publicó un tipo diferente de faringoplastia en la cual suturaba los dos colgajos a un colgajo de base inferior elevado desde la pared faríngea posterior a un nivel inferior al cierre velofaríngeo normal tal y como proponía Hynes.

Riski en 1984 y Silverton en 1977 modificaron de forma significativa la esfinteroplastia de Orticoechea suturando conjuntamente los dos pedículos superiores inbcluyendo los músculos palatofaríngeos de los pilares tonsilares posteriores y fijándolos a un colgajo faríngeo posterior de base superior a un nivel más elevado al que proponía Orticoechea.

  • Técnica operatoria:

    • Se pasa un catéter de goma transnasalmente y se sutura a la úvula. Se refleja el celo en la nasofaringe para obtener una exposición de la pared faríngea posterior

    • Los colgajos miocutáneos propuestos se diseña con tinta indeleble en los pilares tonsilares. Se infiltra anestésico local con fines hemostáticos

    • El pilar tonsilar posterior se eleva como un colgajo miomucoso, basado cefálicamente y elevado a la altura del cierre velofaríngeo que se pretende obtener. Tal y como se documenta en la videofluoroscopia de habla preoperatorio

    • Se incide transversalmente la pared faríngea posterior en el área propuesta de inserción en conjunción con la extensión cefálica de la elevación de los colgajos. El corte continuo se extiende desde el extremo superior a la porción posterior desde un colgajo lateral al otro y permite a los colgajos laterales ser completamente incluidos. Todas las suturas se dejan en capas secuenciales y se fijan de cefálico a caudal.

    • Se retira el catéter antes de anudar

    • La mucosa superior del colgajo izquierdo se fija a la mucosa de la incisión superior de la pared faríngea posterior. La mucosa caudal del colgajo izquierdo se fija a la mucosa superior del colgajo derecho superponiendo los dos colgajos. La mucosa caudal del colgajo derecho se fija a la mucosa inferior de la pared faríngea posterior.

    • La integridad del esfínter creado de novo se refuerza mediante la sutura de los colgajos laterales uno a otro y a la membrana faringobasilar y al constrictor superior.

    • Tras la construcción de la faringoplastia esfinteriana, se deja una sonda orogástrica para aspirar los contenidos gástricos y retirarlos.

    • El orificio central del portal de la faringoplastia con esfínter admitiría, al final del procedimiento, una amplitud de aproximadamente 1 cm de diámetro (dedo meñique).

Las principales complicaciones de la esfinteroplastia son:

  • Hipernasalidad resietente

  • Sinusitis

  • Sangrado

  • Dehiscencia del colgajo

   Aumento de la pared faríngea

La técnica consiste en aumentar la pared posterior de la faringe introduciendo material que puede ser autógeno, aloplástico o xenogénico. El propósito de esta intervención es:

  • disminuir la distancia que debe recorrer el paladar blando para contactar con la pared faríngea posterior

  • mejorar el área superficial de firmeza de este contacto ya que ambas disminuirían el escape de aire

El problema de esta técnica es lo impredecible de los resultados a largo plazo debido a la resorción, migración, o cambio de localización del material implantado.

   Resultados de la faringoplastia

Diferentes investigadores han publicado los resultados del habla asociados con diferentes procedimientos de faringoplastia, desafortunadamente las variaciones en la técnica quirúrgica y la ausencia de normas de publicación de los resultados quirúrgicos han originado confusión a la hora de predecir los resultados generales del tratamiento. Pese a estas limitaciones, sin embargo, tasas similares de éxito han sido publicadas tanto para el colgajo faríngeo como para los procedimientos de esfinteroplastia. Las tasas más recientes de éxito para la técnica de colgajos faríngeos ha oscilado entre el 79 y el 90%.

El origen más importante de variabilidad de estos estudios era la frecuente inclusión de pacientes con hiponasalidad en el grupo de resultados con éxito.

La esfinteroplastia se ha asociado con tasas variables de éxito terapéutico. Estudios recientes han demostrado que la resonancia normal se puede conseguir en aproximadamente el 80% o más de caos quirúrgicos cuando se lleva a cabo una adecuada selección de pacientes.

 

 

 

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