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TEMA 23. LABIO
LEPORINO UNILATERAL Y BILATERAL
Javier Ibáñez Mata.
Residente 3º año. Hospital Regional Universitario Carlos Haya (Málaga)
María Isabel
Ruiz Ruiz. Residente 5º año. Hospital Regional Universitario Carlos Haya
(Málaga)
Leopoldo Cagigal González. Residente 2º año. Hospital Regional
Universitario Carlos Haya (Málaga)
José Salvador
Lara Montenegro. Médico Adjunto. Tutor de Residentes. Hospital Regional
Universitario Carlos Haya (Málaga)
Juan Antonio Rus
Cruz. Jefe de Servicio de Cirugía Plástica. Hospital Regional Carlos Haya
(Málaga)
INTRODUCCIÓN
El labio leporino es una
malformación relativamente frecuente, siendo aproximadamente el 15% de todas
las malformaciones; con una frecuencia, asociado o no a paladar hendido, entre
0,8 a 1,6 casos por cada 1000 nacimientos. El sexo masculino se encuentra más
afectado, en una relación de 7:3, con un predominio del labio hendido
unilateral sobre el bilateral, y con mayor frecuencia el lado izquierdo que el
derecho; siendo la malformación más frecuente el labio leporino asociado al
paladar, que cada uno por separado; de tal forma que la asociación más
frecuente es el labio leporino unilateral total con fisura palatina.
Actualmente se acepta la teoría de
la interrupción de la migración mesodérmica; o bien, no llegó en cantidad
suficiente para conformar la boca y los procesos maxilares laterales, no
teniendo la oportunidad de fusionarse al proceso frontonasal, causando
hendidura labial o labiopalatina (Stark).
La cirugía del labio hendido es uno
de los mayores retos en la cirugía plástica; combina una técnica depurada con
la elección de la técnica según la experiencia del cirujano, pero en general
debe evitarse las técnicas que introducen tejidos laterales en la línea media,
puesto que invariablemente producirán labios largos y tensos a largo plazo,
con cicatrices muy evidentes, prefiriéndose realizar el cierre en tres planos.
En todos los casos y mientras llega
la fecha de la intervención, es fundamental tranquilizar y orientar a los
padres sobre la patología de su hijo, sobre todo acerca del calendario de
intervenciones y la forma de alimentación, que en la mayor parte de los casos
puede ser con tetinas normales.
Embriología.
Etiopatogenia del labio y del paladar hendido
Para comprender la producción de
estas deformidades congénitas, es importante conocer la embriogénesis normal
de la cara. El centro topográfico del desarrollo facial es el estomodeo o boca
primitiva, alrededor del cual se forman prominencias y surcos que, al crecer y
diferenciarse, dan lugar a las estructuras que forman la cara.
En la quinta semana por crecimiento
diferencial, el tejido que rodea las placodas olfatorias se eleva rápidamente
adoptando una morfología en herradura, para formar los procesos nasales,
mediales y laterales.
Los procesos nasomediales
participan en la formación de la porción medial del maxilar superior, del
labio y del paladar primario (prolabio, premaxilar y parte medial anterior del
paladar). Los procesos nasolaterales dan origen a la porción lateral maxilar.
En la sexta semana ocurren
progresos muy notables en el desarrollo. Los procesos maxilares se hacen
prominentes, crecen hacia la línea media, acercándose a los procesos nasales,
los cuales, a su vez, han crecido hasta tal punto que la porción inferior del
proceso frontal, situado entre ellos, desaparece por completo y ambos procesos
nasomediales quedan en contacto. Los procesos nasolaterales se mueven hasta
ponerse en contacto con los procesos maxilares en ambos lados.
En la séptima semana se originan
dos salientes en el interior de la cavidad oral, a ambos lados del maxilar,
denominados tabiques palatinos, que tienden a crecer y reuniese en la línea
media.
Inicialmente, la lengua se encuentra entre ellos, pero conforme avanza el
desarrollo, la lengua se dirige hacia abajo y los tabiques palatinos,
medialmente hacia arriba. En la región anterior, una zona triangular
correspondiente al premaxilar y proveniente del proceso nasomedial se coloca
entre los tabiques palatinos, con los que se une.
Mientras tanto el tabique nasal
crece caudalmente y se une al paladar, con lo que se completa la separación
entre ambas fosas nasales y de estas con la cavidad oral.
Se han postulado dos teorías que
tratan de explicar la formación de las hendiduras faciales:
-
La primera, considerada como
clásica: Propone la existencia de un error en la fusión de los extremos libres
de los procesos que forman la cara y sugiere como mecanismos patogénicos un
retardo o restricción de sus movimientos que evitan que estos procesos se
pongan en contacto. Waarbrick sugirió que las células epiteliales deben
desaparecer y, si esto no ocurre, aunque los extremos de dos procesos se unan,
el mesodermo subyacente no puede fusionarse, causando una hendidura;
interrupciones parciales originarían fisuras incompletas. Este mecanismo ha
sido aceptado como causante del paladar hendido.
-
La segunda teoría o de la
penetración mesodérmica: Fue propuesta inicialmente por Stark, quien sugiere
que no existen los extremos libres de los procesos faciales, sino que el
centro de la cara está formado por una capa bilamelar de ectodermo, por el
interior de la cual migra el mesodermo, y si esta migración no ocurre, la
débil pared ectodérmica se rompe y origina una hendidura. Si la migración de
estas células no se lleva a cabo, la penetración mesodérmica no ocurre y se
produce una hendidura facial, cuya extensión es inversamente proporcional a la
cantidad de mesodermo existente. Así, cualquier factor que altere la
proliferación o diferenciación tanto del mesénquima como de las células
neuroectodérmicas de la cresta neural será capaz de causar una hendidura
facial.
La hendidura labial resulta de un
error, en grados variables, en la unión de los procesos nasomedial y
nasolateral. El paladar hendido asociado es secundario a la alteración del
desarrollo del labio. El cierre palatino es impedido por la lengua, que, a su
vez, se encuentra obstaculizada por el gran proceso mediano, o prolabio, y es
producido por el exceso de crecimiento compensatorio de la hendidura labial.
Por ello, el paladar hendido ocurre más frecuentemente en casos de hendidura
labial bilateral que cuando dicha hendidura es unilateral.
Para analizar los diversos factores
etiológicos que causan hendiduras labiales, palatinas o ambas, es necesario
considerar por separado el labio hendido con paladar hendido asociado o sin él
y el paladar hendido aislado, ya que existen diferencias significativas entre
ambos.
Cada etapa del desarrollo de los
procesos faciales está programada en forma temporal y secuencial,
genéticamente determinada. Dada la variabilidad en el espectro clínico de
estas alteraciones, se infiere que se trata de genes menores que actúan por
acción aditiva, constituyendo lo que se denomina herencia poligénica o
continua.
La heredabilidad es tanto mayor
cuanto más extensa sea la lesión, lo cual ha sido corroborado en animales de
experimentación.
Etiología
En innumerables estudios clínicos,
los factores etiológicos en el labio leporino, con paladar hendido o sin él,
no se pueden determinar con exactitud, por lo que nos limitamos a
clasificarlos como de tipo “hereditario multifactorial” dependiente de
múltiples genes menores con tendencia familiar establecida, sin seguir ningún
patrón mendeliano en el 90% de los casos. Estos representan el resultado de
interacciones complejas entre un número variable de genes menores y factores
ambientales, por lo general desconocidos. Dichos genes predisponentes, cuya
acción y número son difícilmente identificables, actúan según la teoría de la
predisposición genética (poligenia). Los criterios para interpretar este tipo
de herencia son:
-
La frecuencia de la malformación
genética varía en las diferentes poblaciones de acuerdo con su carga genética
propia.
-
La malformación es más frecuente en
los parientes de los sujetos afectados, cuanto más rara es en la población
general.
-
Existe una gran gama clínica de
variedad de estas malformaciones.
-
El riesgo de presentar una
malformación un familiar es mayor cuanto más grave es la malformación y
aumenta a medida que lo hace el número de sujetos afectado de la familia. Las
madres que hayan tenido un hijo afecto tienen 2 ó 3 veces mayor riesgo de
tener otro hijo malformado.
-
El coeficiente de consanguinidad
media de la familia de los individuos afectados es superior al de la población
general.
-
Existe predisposición en cuanto al
sexo; es más frecuente hallarse afectados los varones en el labio y paladar
hendido, mientras corresponde a la mujer el presentar con más frecuencia el
paladar hendido.
-
Determinadas malformaciones tienen
una predisposición estacional.
En el restante 10% de los casos, el
factor puede ser determinado con relativa seguridad. En estas categorías
entran algunos síndromes con aberraciones cromosómicas que se asocian al labio
hendido. Estos son:
-
Dentro de los factores ambientales
se incluyen la hipoxia (tabaco, altitud), alcohol, talidomida, etc.
-
Dentro de los sindrómicos (sólo un
3% de las fisuras palatinas forman parte de un síndromes):
-
Se incluyen las trisomías del 13 y
21.
-
Sde. de Waardenburg (sordera,
hipoplasia del ala nasal, piebaldismo, heterocromía del iris, telecanto) de
carácter autosómico dominante.
-
Sde. Van Der Woude (labio hendido
bilateral con paladar hendido y quistes o trayectos fistulosos en el labio
inferior) con carácter autosómico dominante.
Las malformaciones asociadas a
labio y paladar hendido son más frecuentes faciales y/o locales, frente a las
sistémicas (esqueléticas, cardiovasculares,...). La edad de los progenitores
se ha relacionado con mayor índice de afectación, y dentro de ellos
particularmente la edad del padre.
Epidemiología
Según las estimaciones, la
frecuencia del labio hendido, con paladar hendido o sin él, varía de 0,8 a 1,6
casos por cada 1000 nacimientos (valor medio de 1/1000). Las variantes de este
margen se deben a diferentes condiciones raciales y geográficas:
-
La fisura del labio y paladar se
producen 1/1300.
-
La fisura del labio por sí sola
1/1000.
-
La fisura del paladar por sí sola
1/2500.
Incidencia:
-
La forma de presentación, es más
frecuente la afectación del labio con o sin afectación palatina que el paladar
exclusivamente:
-
21% de labio leporino aislado.
-
33% de fisura palatina aislada.
-
46% de ambas malformaciones
congénitas simultaneas.
-
Es más frecuente el labio hendido
unilateral sobre el bilateral, y con mayor frecuencia el lado izquierdo es el
afectado. El labio leporino bilateral se asocia con más frecuencia a paladar
hendido, mayor relación con la herencia y sdes. malformativos que el labio
leporino unilateral.
-
Es más frecuente la afectación del
labio en el hombre, frente a la presentación palatina exclusiva más frecuente
en las mujeres.
-
Relación al sexo: del 60-80% de los
afectados son varones (relación de 7:3).
-
Lado afecto el lado izquierdo sobre
todo en varones. Cuando es bilateral se asocia a fisura palatina en el 86% y
cuando es unilateral, la asociación es del 68%.
-
La edad de los padres: Al parecer
es la edad paterna la que interviene.
-
Incidencia estacional: Mayor
incidencia en los meses de enero y febrero.
-
Orden de nacimiento: no es
significativo.
Anatomía en el labio
leporino
Las descripciones de los elementos
anatómicos fueron realizadas correctamente por Millard:
-
Labio leporino unilateral:
La premaxila se rota hacia arriba y
se proyecta. El septum nasal se desvía hacia el lado no fisurado, quedando la
narina del lado fisurado ensanchada y la otra comprimida. El labio contiene en
el lado no fisurado musculatura normal que tracciona y contribuye a la
distorsión labial; en el lado fisurado se inserta en el borde de la fisura y a
lo largo de ella. La columela se encuentra acortada y acompaña a la desviación
septal. El filtrum está acortado. El ala nasal del lado fisurado está aplanada
e hipertrofiada y su porción externa está implantada más baja, debido a la
distorsión de la musculatura. Las dos narinas están obstruidas: la del lado no
fisurado en su porción anterior y la del lado fisurado en la porción
posterior. La punta nasal es ancha y presenta en su centro una muesca por
separación de los cartílagos alares. El suelo nasal está ensanchado.
-
Labio leporino bilateral:
En esencia se encuentran
alteraciones similares. La premaxila se encuentra protruida destruyendo el
área de la columela, de forma que el labio arranca directamente de la punta
nasal. El hueso alveolar contiene los incisivos y se articula con el septum
nasal y el vómer. El labio en su porción central se llama prolabio. Se
encuentra evertido y muestra una gran hipoplasia regional. La porción central
no contiene músculo, salvo pequeños haces. La columela está muy acortada
pareciendo clínicamente ausente; pero no anatómicamente.
-
Musculatura:
El músculo orbicular labial
contiene dos porciones:
Se ha estudiado el desarrollo de
ambas porciones en el labio fisurado, encontrándose un retraso en el
desarrollo, una distribución asimétrica e inserción anormal. Las fibras de la
porción profunda no se anclan en el bermellón, sino que, simplemente, se
interrumpen de forma que piel y bermellón se van adelgazando a cada lado de la
fisura. En los labios leporinos completos la porción superficial se desvía
como una banda hacia el ala nasal por su lado lateral, contribuyendo a la
deformidad nasal.
-
Aporte sanguíneo:
La fisura interrumpe las
anastomosis normales entre la arteria labial superior, la arteria etmoidal
anterior, la arteria septal posterior y la arteria palatina. En el labio
leporino bilateral completo, el aporte sanguíneo del prolabio se debe a la
arteria septal posterior, por ello puede liberarse de la espina nasal sin
otras complicaciones.
De los datos anatómicos descritos
se deducen algunos requisitos en el tratamiento del labio leporino:
-
La necesidad de conservar toda la
longitud de la línea cutáneo-mucosa, con el fin de obtener un labio de
longitud normal.
-
Es preciso dar al labio una altura
adecuada en la parte fisurada similar a la del labio sano.
-
Hay que reconstruir, no sólo la
porción cutánea y mucosa del labio, sino, de forma esencial, la musculatura
labial.
-
Desarrollo facial en el labio
leporino:
Se encuentran marcadas diferencias
si lo comparamos con la población normal, afectándose tanto las áreas
orofaciales implicadas en la fisura como el resto. Sólo se encuentran
implicados, en principio, las órbitas y la mandíbula. A veces, se aprecia
hipertelorismo en los niños fisurados. El desarrollo intraútero está
determinado por las inserciones musculares anómalas que existen en los
fisurados.
-
El desarrollo de la facies normal:
La maxila se desarrolla por aposición ósea. Un factor determinante en el
desarrollo es la oclusión.
-
Fisura completa unilateral: Las
medidas faciales anteroposteriores son prácticamente normales, mientras que el
maxilar del lado sano se encuentra desplazado por varias causas:
-
Tracción lateral de los músculos de
labio y mejilla.
-
Presión lingual anormal.
-
Presión del septo nasal que se
desvía al lado no fisurado.
-
La nariz se desvía hacia el lado no
fisurado, excepto la base alar (lado fisurado) que está ensanchada por la
fisura.
-
Fisura completa bilateral: La
premaxila está soportada por el septum nasal; la protrusión lingual hace
asimétrica la fisura desplazando la premaxila lateral y la porción posterior
de los maxilares también puede desplazarse lateralmente de forma similar a las
fisuras unilaterales.
-
Otras fisuras: Se aplican los
mismos principios de ensanchamiento maxilar y deformidad nasal, alar y septal
según el lugar de la fisura.
El desarrollo general de los niños
con fisura se ve marcado por un retraso de la edad ósea. Hay un retraso
estatural y un retraso en la pubertad. Se piensa que ello es debido a la
dificultad de alimentación y a la cirugía.
Al final se produce un perfil más o
menos convexo con apariencia de prognatismo mandibular, debido a la retracción
maxilar, dando lugar a maloclusión. La reconstrucción labial estabiliza las
tracciones sobre la maxila, el septo nasal y las estructuras dentoalveolares.
CLASIFICACIÓN
Son conocidas varias
clasificaciones del labio leporino con paladar fisurado o sin él.
Generalmente, un labio fisurado puede ser unilateral, bilateral o mediano
(raro) y presentarse como una fisura completa o incompleta en distintos
grados. Pueden ocurrir también fisuras del proceso alveolar y del paladar
primario y/o secundario. No se hace la reparación simultánea de un labio
fisurado y de un paladar fisurado, por una cantidad de razones; los momentos
óptimos son diferentes y la morbilidad y mortalidad aumentan a causa de la
posible obstrucción de las vías aéreas y de la pérdida de sangre.
Cada labio fisurado es distinto,
pero en términos generales, esta malformación puede dividirse en (según la
clasificación de Millard o Byrd):
-
Labio leporino cicatricial o
forma larvada.
-
Labio leporino unilateral
(Figuras 1 y 2)
-
Labio leporino bilateral (Figura
3)
-
Labio leporino central (forma
inusual, agenesia total del prolabio).
Las formas unilateral o bilateral
pueden ser:
Por lo tanto el labio leporino
bilateral podrá ser la combinación de uno incompleto y otro completo, los dos
incompletos o los dos completos. Asociados o no a deformidad nasal (ligera,
moderada o grave) y/o fisura palatina (generalmente la fisura palatina suele
asociarse con más frecuencia al labio leporino bilateral, ya que el paladar
fisurado suele ser secundario a la alteración del desarrollo del labio).

Figuras 1, 2 y 3.
TRATAMIENTO
Objetivos de la
intervención quirúrgica
Son lograr labios y narices
perfectas con una adecuada unión muscular, de la mucosa y de la piel labial;
obtener un profundo fondo de saco en el labio; una mínima cicatriz en la piel
y una simetría labial sin tensión; conservar el arco de Cupido; una nariz
balanceada y simétrica, con buena proyección de la punta y el suelo de la
narina íntegro sin muescas o depresiones.
Se debe ver el labio reconstruido
en cuatro dimensiones, no sólo conseguir su reparación en longitud y altura,
sino en grosor adecuado a nivel del bermellón, así como la expresión y el
movimiento adecuado.
En los casos bilaterales es
indispensable obtener la alineación previa de la premaxila, especialmente si
es prominente; realizar si es posible, el cierre quirúrgico en un solo tiempo,
evitar la tensión y proyectar el bermellón en su porción central.
Principios quirúrgicos
generales
Los objetivos son:
-
Asegurar correcta unión
muco-músculo-cutánea.
-
Simetría en el suelo de las
narinas/cúpulas alveolares.
-
Bermellón simétrico.
-
Conservación del arco de cupido.
-
Ligera eversión labial.
-
Cicatriz escasa, cuya contracción
no interfiera con los otros objetivos.
-
Filtrum conseguido.
Momento de la intervención
Hay diferencias de opinión
considerables en cuanto a la edad óptima para la operación. Aunque la
reparación puede hacerse ya al primer día de vida, la edad más temprana
razonable es a los 10 a 14 días después del nacimiento, siempre que el bebé
haya comenzado a ganar peso y tenga todos los demás signos normales, en
especial el recuento sanguíneo; pero la intervención a edades muy temprana ha
demostrado que no mejora el resultado, además, el manejo de las estructuras
tan pequeñas dificulta la cirugía. La “regla de los más de 10” es una buena
guía. Otros piensan que a los tres meses de edad es el momento oportuno (Tabla
1).
Tabla 1. Organigrama
de tratamiento en fisuras labiales (Adaptado de Stal S.)

Debemos recordar que
pueden existir otras anomalías, siendo las más comunes las malformaciones del
sistema nervioso central, pies deformes y enfermedad cardíaca congénita. Es
imprescindible un examen físico completo y radiografía de tórax.
En una fisura completa
con marcada deformidad del premaxilar se recomienda un procedimiento de
adhesión labial a las 2 ó 3 semanas de edad aproximadamente. Esta medida
provisoria tenderá a realinear el premaxilar y ayuda al cierre del defecto
alveolar. La reparación definitiva se pospone hasta los 6 meses de edad.
Cuando el labio fisurado se acompaña de fisura palatina, se aconseja que en el
mismo momento de la queiloplastia se realice el cierre del paladar primario
cuya finalidad es el crear un suelo hermético en la fosa nasal anterior, de
forma que evite o minimice la existencia de fístulas oronasales anteriores,
con colgajos vomerianos y un colgajo mucoperióstico para la fisura alveolar,
que prepare el terreno en una nueva intervención para un injerto óseo y el
cierre del paladar secundario a los 18 meses.
Tradicionalmente se ha
pensado que la intervención quirúrgica debía hacerse lo más precozmente
posible, y luego utilizar en la alimentación medidas protectoras de la
reparación (catéteres, etc.). Sin embargo, la operación realizada precozmente
(primera semana) incrementa la aparición de complicaciones (fiebre sobre
todo), mientras que no se obtiene ventaja en la reparación. Proponen la
realización en la tercera semana; además con la alimentación postoperatoria no
aparecen complicaciones debidas a la lactancia materna, mientras que la
ganancia ponderal fue mejor y la estancia hospitalaria más corta.
La alimentación
preoperatoria en el labio fisurado, aunque resulta más dificultosa, se
resuelve con paciencia, debe colocarse al bebé a 45-60º de la horizontal para
minimizar el riesgo de aspiración.
La mayoría de los
autores señalan que el momento de la intervención se debe valorar la
existencia de un buen estado de salud, y un recuento hemático adecuado, a modo
orientativo se sigue “la regla de los diez”:
-
Más de 10 semanas de
vida.
-
Más de 10 g Hb.
-
Más de 10 libras de
peso (4,5 Kg de peso).
-
Más de 10.000
leucocitos/ mm3.
Algunos autores
sugieren el tratamiento quirúrgico intraútero basados en que la cirugía sobre
el ectodermo del feto no produce cicatriz. No es del todo conocida la causa,
pero parece estar en relación con la ausencia de células inflamatorias en el
feto, que lleva consigo la ausencia de depósito de colágeno; además no se
produce contracción de la cicatriz, de forma que el mecanismo reparativo es la
regeneración; pero en cambio, implican un importante riesgo de lesión fetal,
por lo que la cirugía intraútero se reserva para malformaciones vitales en las
que la intervención postnatal no dé, generalmente, buen resultado.
Millard ha esbozado
las líneas de tratamiento basadas en los principios biológicos, de forma que
favorezcan la migración embriogénica alterada. El autor propone iniciar el
tratamiento colocando los segmentos alveolares, disecando el mucoperiostio por
fuera de la fisura y realiza la unión del mismo, creando un túnel perióstico
que permita la unión ósea e incluso la erupción dental en el área fisurada. El
cierre labial por adhesión reduce la tensión y permite la formación de un
“molde” adecuado para que se produzca la “solidificación”. De esta forma una
fisura completa se convierte en incompleta. Con una plataforma maxilar
compensada y estabilizada, la corrección del labio y la nariz, puede
realizarse, de forma completa, en los 2-4 años de vida iniciales. Ello evita
la persistencia de fisuras, fístulas, malposición de segmentos alveolares y,
probablemente, la necesidad de injertos óseos. La única cuestión no totalmente
aclarada es el efecto del tratamiento sobre el crecimiento final.
Planificación del
tratamiento
La tracción mediante
cincha elástica para la sobreproyección de la premaxila en el labio fisurado
bilateral debe ser iniciada de forma precoz durante el periodo neonatal si se
quiere conseguir su corrección. El tratamiento es iniciado a la semana de
edad, siendo la máxima respuesta durante las primeras 6 semanas. La expansión
del maxilar colapsado con prótesis palatinas dinámicas es también iniciada de
forma precoz, durante la primera o segunda semana de edad y se mantiene hasta
conseguir la corrección normal de los arcos (normalmente hasta los tres meses
de edad).
El procedimiento
labial inicial es demorado hasta la 10-12 semana de vida (3er mes),
simultáneamente con el cierre del paladar primario. La adhesión labial es
realizada en aquellos labios fisurados unilaterales completos con
configuración ancha de los arcos, colapso persistente, o un segmento lateral
de arco corto; la reparación del labio se demora hasta los 6 u 8 meses de
edad. La reparación labial definitiva es realizada para cualquier otro tipo de
fisura a las 10-12 semanas de edad.
El cierre del paladar
residual es realizado aproximadamente a los 18 meses de edad. El cierre
alveolar es realizado de forma temprana con un colgajo local mucoperióstico
tomado del segmento alveolar (no del vómer), cuando los arcos son idealmente
alineados y con aproximadamente 2 mm de separación. El injerto óseo no se
emplea en el momento del cierre alveolar. Si el colapso está presente o si el
defecto es bastante ancho para el cierre con colgajo local volteado, este es
demorado hasta los 7 u 8 años de edad, cuando el cierre definitivo con doble
capa y el sellado con injerto óseo es realizado. El momento de éste cierre es
mitigado mediante ortodoncia prequirúrgica para alinear los segmentos,
realizándose el cierre quirúrgico e injerto óseo antes de la erupción de los
caninos permanentes.
La corrección de la
deformidad nasal en labios fisurados unilaterales se realiza en el momento del
avance-rotación labial. La reposición septal y las osteotomías son diferidas
hasta la adolescencia, a menos que la deformidad sea severa, en los que son
acoplados con el cierre óseo de la fisura alveolar a los 7 u 8 años de edad.
La corrección de la deformidad nasal en labios fisurados bilaterales es
diferida hasta aproximadamente 18 meses de edad, cuando los cartílagos alares
son movilizados, se realiza el alargamiento columelar, y el cierre del paladar
duro es efectuado. El soporte de la punta con injerto de cartílago columelar
es generalmente añadido en el momento del cierre de la fisura alveolar. La
rinoplastia definitiva es llevada a cabo en la adolescencia tardía.
Una guía válida como
cronograma para la elección del momento de la intervención en el tratamiento
del labio leporino podría ser la propuesta en el esquema modificado (Tabla 2).
Tabla 2.
Planificación de la técnica y del momento de intervención

Técnicas quirúrgicas
El primer caso reportado fue
desarrollado en el año 390 a.C por un médico Chino desconocido. El gran auge
vino a finales del s. XIX y principios del s. XX con los aportes de LeMesurier,
Tennison y Millard, este último diseñó la técnica más comunmente usada en la
reparación de fisura unilateral. Los resultados son cirujano-dependiente.
-
Labio leporino cicatricial o
forma larvada
Es una forma larvada o frustrada de
fisura labial, sería la lesión más benigna. Se caracteriza por:
a) Una pequeña depresión del borde
mucoso o muesca.
b) Un surco vertical en el labio.
c) Puede haber asociada deformidad
nasal.
La cirugía de las formas larvadas
consiste en realizar la técnica de Rose-Thonson (Figura 4) en el cierre en
línea recta mediante: decorticación y cierre de los bordes de la fisura; el
factor crítico para valorar el cierre directo es la altura vertical del labio.
Si la longitud del lado afecto es aproximadamente igual al lado sano, la
imperfección del bermellón puede ser extirpada fuera de la cicatriz mediante
incisión elíptica y suturada en línea recta, puede a veces necesitar colgajos
triangulares o Z-plastias por encima del borde del bermellón para alargar la
cicatriz y mejorar el contorno; también si es preciso se realiza una Z-plastia
por detrás del borde libre del bermellón para alargar la cicatriz del cierre
(Figura 5).

Figuras 4 y 5.
Si la diferencia excede de 1 a 2 mm,
se recurrirá a la reparación mediante la técnica rotación-avance de Millard.
La corrección nasal ligera es aplazada posterior-mente mediante una
rinoplastia en la adolescencia cuando la corrección labial se realice con
cierre en línea recta; pero en casos de deformación nasal moderadas o con una
deformidad mínima que requieran una corrección labial con rotación-avance, la
deformidad nasal es realizada en el mismo momento de la reparación labial.
-
Labio leporino unilateral
En la reparación del labio fisurado
unilateral se han empleado un número amplio de técnicas cuya elección está en
función de la experiencia del cirujano y de la corrección del defecto nasal
asociado que se quiera conseguir, todas ellas presentan ventajas y desventajas
a la hora de su aplicación, dejan cicatrices visibles que se ven sometidas a
retracción produciendo cambio en el resultado final. En general deben evitarse
las técnicas que introducen tejidos laterales del labio desplazados a la línea
media, o que deformen el arco de Cupido, manteniendo una simetría labial y
nariz balanceada, todo ello con mínima cicatriz.
Las técnicas más empleadas
actualmente son:
-
Técnica de los colgajos
cuadrangulares de Le Mesurier.
-
Técnica de colgajos triangulares:
Técnica de Tennison-Randall, técnica de Mirault-Blair-Brown y técnica de Skoog.
-
Técnica de los colgajos
triangulares equiláteros de Malek.
-
Técnica de rotación avance de
Millard.
Los procedimientos de 1 al 3 dejan
cicatrices inferiores (Z-plástias) más visibles, mientras que la técnica de
Millard la Z-plástia es superior.
-
Técnica de los colgajos
cuadrangulares de Le Mesurier: Esta técnica crea un arco de Cupido
artificial al desviar el colgajo a través del borde inferior del labio, no
resuelve la malformación nasal. Mediante una serie de puntos constantes y
variables (Figura 6), se diseña un colgajo cuadrangular inferior en el lado
externo que supone 1/3 de la altura del labio fisurado. Gran parte de los
labios así tratados muestran un arco de Cupido excesivamente largo en el lado
afecto, mientras que es relativamente grueso en la parte sana, la cicatriz
cruza el filtrum y con el tiempo el crecimiento altera la simetría. Como
ventaja, produce un bermellón y línea cutáneomucosa simétrica, el riesgo es
menor que en los colgajos triangulares, en las grandes hendiduras puede
soportar mejor la tensión, y sobre todo, ésta técnica es de gran valor para la
reconstrucción de un labio cuando ya han sido destruidos los límites
anatómicos en una operación anterior; sólo entonces está indicada la
construcción de un arco de Cupido artificial.

Figura 6.
-
Técnica de colgajos triangulares
de Tennison-Randall: Esta técnica de Z-plastia inferior, preserva el arco
y sigue vigente en la actualidad. Su finalidad es descender la línea
cutáneomucosa interna del labio fisurado y colocar el arco de Cupido en
posición normal, mediante un colgajo triangular inferior desde el lado externo
de la fisura interdigitado (Figura 7). Los resultados son buenos si las
medidas son cuidadas y las cicatrices son perfectas, pero la corrección
secundaria de esta técnica es más difícil incluso que en la del colgajo
cuadrangular.
Tiene la desventaja de interrumpir la columna de filtrum, desvía la atención
hacia la parte inferior del labio, altera la fosa y fuerza la escisión de
tejidos que impiden corregir el amplio defecto nasal. Está indicada en todo
tipo de fisura unilateral, especialmente para fisuras amplias con grandes
deficiencias de tejidos, dada la exactitud de sus medidas, requiere escasa
experiencia.

Figura 7.
-
Técnica de rotación-avance de
Millard: Consiste en la rotación de un colgajo de la vertiente interna y
avance de la externa, introduciendo tejido lateral en la vertiente externa de
la fisura labial, permitiendo el tratamiento de la deformidad nasal asociada
disecando la base alar y avanzándola a medial en el mismo acto quirúrgico.
Talla los colgajos en la parte superior de la fisura, tendiendo a corregir las
asimetrías del piso de la nariz y a disimular las suturas, la cicatriz
transversa queda en el pliegue subnarinario y la vertical en la cresta del
filtrum del labio fisurado (Figura 8).

Figura 8.
Es adaptable a todas
las fisuras unilaterales, con la ventaja de desechar poco tejido, preservar el
arco de Cupido, la columna y el surco del filtrum; tensión llevada hacia el
tercio superior del labio, las cicatrices quedan cubiertas por las líneas
naturales y presenta mejor corrección nasal. Tiene la desventaja de cálculos
subjetivos, cicatriz a veces retráctil, deforma la ventana nasal y al no abrir
el borde externo del labio, a veces queda engrosado.
Los criterios de elección entre la técnica de Tennison-Randall y Millard suele
ser orientativo a los gustos del cirujano, se puede determinar en función de
la cuantificación del tamaño o altura del prolabio medial en relación con el
lado sano; así pues, si resulta ser >50% del lado sano se recurre a la técnica
de Millard, mientras que de serlo <50% se emplea la técnica de Tennison-Randall.
Esto es orientativo y la técnica de Millard suele ser aplicable en todos los
casos.
La técnica de Millard tiene 2 variantes en fisura unilateral: Millard I
correspondería a la técnica inicial descrita y Millard II se aplica en labios
fisurados unilaterales completos. Se diferencia en el desprendimiento que debe
practicarse en el ala enferma, con objeto de movilizarlo y redondearlo, además
el corte pronunciado en el suelo nasal y la unión de la sutura a la columela
permite un alargamiento de ésta).
-
Labio leporino
bilateral
Se asocia generalmente
a fisura completa del paladar primario, no existiendo alteración del paladar
secundario; y cuando exista, se debe tener en cuenta que se asocia en este
caso con anomalías del oído medio. El aspecto inicial y el resultado
postoperatorio cambia asombrosamente (Figura 9).

Figura 9.
Todavía no se ha
encontrado la solución perfecta para la fisura bilateral de labio, la mayor
deficiencia de tejidos en el elemento central contribuye a hacer más difícil
la reconstrucción. En este tipo de fisura, además de la ausencia de restos del
arco de Cupido, muestra una disminución, en sentido vertical, de distinta
intensidad desde la punta nasal al punto más inferior del prolabio; bien en el
prolabio, la columela o en ambos, incorporar el prolabio al labio tiene
ciertas ventajas evidentes, pero hace descender la punta de la nariz. Una de
las normas principales en el tratamiento de la fisura bilateral es que el
prolabio ha de constituir la totalidad de la altura del nuevo labio en su
parte central. Cuando este sea muy hipoplásico, habrá de ser alargado mediante
procedimiento plástico.
En el tratamiento del
labio fisurado bilateral deben seguirse los principios propuestos por Cronin
en 1957:
-
El prolabio será usado
para conseguir la longitud vertical completa del labio.
-
El bermellón del
prolabio es volteado hacia abajo para revestimiento mucoso.
-
Reconstrucción del
bermellón central con colgajos miocutáneos de avance laterales.
-
El reborde del
bermellón desde segmentos laterales.
-
Ninguna piel labial
lateral sería usada bajo el prolabio.
-
Reposición de
premaxila, vía quirúrgica u ortodóncica.
-
Corrección ortopédica
del colapso de segmentos maxilares laterales.
-
Injerto óseo para
estabilizar la premaxila si está suelta.
En el labio fisurado
bilateral la premaxila se encuentra mantenida únicamente por el septo nasal,
no estando anclada lateralmente y se proyecta hacia delante. En apariencia no
existe columela y el prolabio arranca directamente de la punta nasal y carece
de musculatura. Las alas nasales están ensanchadas y proyectadas lateralmente.
La premaxila se encuentra desarrollada en grado variable conteniendo,
generalmente los cuatro incisivos. Es preciso tener en cuenta en el
tratamiento del labio leporino bilateral:
-
Si la fisura labial y
palatina es completa.
-
Tamaño y posición de
la premaxila y prolabio.
-
Longitud de la
columela.
-
En las fisuras
bilaterales completas, hay que observar si existe espacio interalveolar
suficiente para albergar la premaxila.
La premaxila se
proyecta tanto por el desarrollo del septo nasal como por efecto de las
tuberosidades maxilares laterales. En función del grado de protrusión:
-
Si es pequeño, puede
realizarse la reparación del labio con poca tensión.
-
Si es mayor, precisa
métodos de corrección:
a) Cinchas elásticas
que realizan tracción externa hacia atrás: (ortopedia maxilar) preferentemente
más usada, precisa colaboración de la madre Se corrige en 2 ó 3 meses desde el
nacimiento. Si falla está indicada la adhesión labial o el retroceso
quirúrgico.
b) Adhesión labial:
Indicado en premaxila poco protuyente, fallo de los métodos conservadores o
poca colaboración materna.
c) Dispositivos de
tracción intraoral.
d) Retroceso
quirúrgico de la premaxila: Sólo indicada cuando otros métodos fracasan
incluida la adhesión labial, también en niños de mayor edad sin premaxila
corregida.
e) Cierre de la fisura
en un lado: se cierra primero la fisura en su lado más amplio y el segundo
lado es cerrado a los 2ó 3 meses cuando los tejidos del primer cierre están
blandos.
-
Métodos de
reparación labial en el labio leporino bilateral
Actualmente, las
aplicaciones del prolabio consisten en prever la total dimensión vertical del
labio central; la porción lateral puede usarse para alargar la columela. Las
técnicas actuales varían en su aplicación en cuanto a los pasos para la
reparación (1 ó 2 tiempos), mejor aplicación en función al tipo de fisura
bilateral que podemos encontrar (completa, incompleta/completa o incompleta) y
la filosofía en el tipo de cierre; así pues:
-
Método de Veau III
o cierre en línea recta: Método más simple y más frecuentemente usado
(método en un tiempo); ofrece buenos resultados salvo en prolabio pequeño, en
el cual tiene mejor resultado el método de Millard para fisuras bilaterales
incompletas. Se realiza un cierre directo del prolabio y los procesos labiales
laterales, utilizando dos colgajos mucosos laterales que se cruzan para formar
el bermellón central, y se cierra la fisura palatina primaria con colgajos
vomerianos (Figura 10). El alargamiento de la columela puede hacerse en
cualquier momento a partir de los 2 ó 3 años de edad mediante múltiples
técnicas: Cronin avanza piel del suelo y base ala nasal. Converse, Millard y
otros sugieren colgajos en horquilla desde prolabio. Bauer emplea el principio
de V-Y en zona de la punta ancha. Cuando la premaxila está bien colocada y
alineada, si existe inestabilidad en las fisuras, puede estabilizarse en la
edad de 4 ó 5 años o con la dentición mixta 9 ó 11 años, con injertos óseos
medular ilíaco o de calota. Esta técnica tiene la desventaja de dejar un
filtro deprimido y una defectuosa conformación del suelo nasal debido a que
ese nivel termina la sutura vertical, aplicable en prolabio largos.

Figura 10.
-
Método de Barsky
(1950) o Veau II (1931): De interés histórico, también se basa en el
cierre directo, recuerda a la técnica de Le Mesurier cerrándose en la línea
media los colgajos laterales (Figura 11). No se usará nunca ya que dan un
labio alargado verticalmente, abultamiento inferior del prolabio y tenso
horizontalmente al utilizar piel lateral, falta de efecto de arco de Cupido.

Figura 11.
-
Colgajo de Abbè
primario: Actualmente sólo se utiliza secundariamente para labios tensos.
Se empleó primariamente para cerrar fisuras bilaterales amplias al mes de
edad, y como complemento de la técnica de Barsky para eliminar tensión.
-
Método de Tennison
adaptado: Técnica en dos tiempos. Esta reconstrucción es la adaptación del
método para cierre del labio fisurado unilateral. Utiliza Z-plastia en la
porción inferior, deja cicatrices en “zigzag”, más visible que en el
unilateral, con prolabio protruido al alargarse el labio. Hay pocos
partidarios de esta técnica pues la corrección posterior de las cicatrices son
difíciles. El método de Bauer, Trusler y Tondra es similar al anterior, pero
realizando colgajos mucosos que se entrecruzan, primero en un lado y luego en
el otro, controlando la protrusión de la premaxila.
-
Método de Millard
para fisuras incompletas y completas: Puede ser aplicado para LFB
incompleto o completo. Z-plastia en la porción superior en dos tiempos,
adaptación de su técnica en labios fisurados unilaterales.
El uso de Millard en fisuras bilaterales incompletas se divide en:
a) En fisuras
bilaterales incompletas simétricas, el prolabio es pequeño y la columela es de
longitud adecuada. Esta técnica moviliza el prolabio corto desde la nariz en
la posición normal del filtrum, se libera un lado del prolabio lateral debajo
del ala nasal y se avanza un colgajo triangular hacia línea media que lleva
borde rojo y blanco. Se realiza un lado y a los 2 ó 3 meses el otro.
b) En fisuras
bilaterales incompletas en un lado y completa en el otro, se empieza operando
la completa, utilizando un colgajo de base columelar para alargamiento de la
misma, el lado incompleto mantendrá mientras la vascularización del prolabio.
El uso de Millard en
fisuras bilaterales completas se realiza el cierre en un tiempo. Un requisito
inicial es que el prolabio sea largo; si es pequeño se realizará un Veau III.
Se eleva un colgajo central de filtrum prolabial y dos laterales en horquilla
que se trasponen al suelo nasal, el bermellón prolabial se voltea y los
colgajos laterales se avanzan hacia la línea media suturando los músculos. En
una segunda fase, a los 5 años se alarga la columela sin tocar el labio
reparado mediante el tejido redundante del colgajo en horquilla conservado en
el suelo nasal con incisiones V-Y avances de suelo y alas.
-
Método de
Manchester: Se trata también de un método que propugna la corrección en un
estadio de labio y paladar anterior a los 5 meses después de ortopedia,
enfatiza la construcción de tubérculo con bermellón de prolabio retenido; no
diseca ni levanta el prolabio, creando su bermellón con el bermellón prolabial
unido al prolabio centralmente pero con dos zonas laterales sueltas. Las zonas
laterales del bermellón prolabial se desepidermizan y se rotan hacia atrás
para conformar el tubérculo. Se aproximan los colgajos laterales a la línea
media, no sutura músculo con músculo y no hay provisión para alargamiento de
la columela como en el Millard. Se cierra el paladar primario y a los 9 meses
de edad se completa.
-
Método de Skoog:
Método en dos estadios, con doble Z-plastia superior e inferior, primero un
lado y a los tres meses el otro. Emplea 1/3 del prolabio para reconstruir la
columela con un colgajo triangular de base superior rotado en 90º mediante una
incisión en base columelar. Se alarga el prolabio con dos colgajos
triangulares laterales rompiendo la cicatriz recta y dando algo de protrusión
al labio. Suele precisar un segundo tiempo para mejorar el bermellón que queda
delgado mediante colgajos mucosos de volteo.
-
Método de Wynn
(1960): Técnica en dos estadios. No usar si el prolabio es largo, útil si
es corto. Consiste en la inclusión de un colgajo triangular de base superior
tomado de la porción lateral de la fisura, que se incluye en la base del
prolabio, aumentando la altura del prolabio y columela. Tiene la desventaja de
no aumentar el grosor ni la altura del bermellón, aunque se puede utilizar un
colgajo mucoso lateral para este fin. Si se quiere alargar la columela deben
plantearse otras técnicas distintas al Millard, pues los colgajos en horquilla
de Millard no puede usarse por la incisión en la base columelar.
-
Método de Mulliken:
Técnica en dos estadios. Se inicia ortodoncia prequirúrgica para corregir
el colapso de los segmentos laterales con retrusión y rotación premaxilar. El
primer estadios a los 3-5 meses con colgajo en tridente prolabial, dos
laterales en horquilla y uno central de 2 mm de base y 4-5 mm en el pico del
arco de Cupido, con elevación radical del prolabio y disección amplia de la
base alar. Se sutura el plano muscular y se realiza la cobertura del suelo
nasal con los colgajos en horquilla previa medialización del cartílago alar y
recreación del bermellón con colgajos mucosos laterales. El segundo estadio a
los 8-9 meses, se realiza incisiones en punta nasal para aposición del domo y
cartílagos laterales, incisión de la base alar para avance media. Los colgajos
en horquilla almacenados en base nasal son transpuestos dentro de incisiones
intercartilaginosas.
-
Otras técnicas:
Método de Verdeja: para labio leporino bilateral simple. Método de Black:
ortodoncia seguido de cirugía a los 3 meses, en un estadio, con cierre en
línea recta. Utiliza pequeños colgajos en horquilla para el suelo nasal y la
elevación de un colgajo de prolabio con su bermellón; se cierra el vestíbulo
con dos colgajos volteados de elementos laterales y avance hacia línea media
desde prolabio lateral para superficie de premaxila. Unico que reconstruye el
surco gingivolabial anterior. Método de Noordhoff: bandas de presión, cirugía
a los 3 meses, en un estadio, colgajo en horquilla para el suelo nasal y
cierre en línea recta del prolabio bajo el cual se sutura el músculo, el
bermellón prolabial se reconstruye con colgajos laterales.
Técnicas en un
estadio: Veau III, Veau II, Millard LFB completo, Manchester, Black y
Noordhoff.
Técnica en dos
estadios: Tennison, Bauer, Millard LFB incompleto, Skoog, Wynn, Abbè, Mulliken.
Complicaciones
-
Infección de la herida
(limpieza con agua oxigenada, retirar puntos incluidos, no antibióticos).
-
Dehiscencia o cicatriz
ancha (por aumento de tensión, pero la infección la complica o inicia).
-
Retrusión de la
premaxila (se previene evitando tracción excesiva, no resecar el vómer).
-
Deformidad en silbido
(se evita usando colgajos mocomusculares laterales para aumentar el grosor del
prolabio).
-
Labio largo (se evita
no usando piel lateral).
-
Colapso de los
segmentos laterales (usar férulas acrílicas).
CIRUGÍA DE SECUELAS DE LABIO LEPORINO
Las deformidades secundarias del
labio leporino son más una regla que una excepción. Puesto que el paciente va
a sufrir varias intervenciones quirúrgicas a lo largo de su vida, es
importante planificar el tratamiento para, en lo posible, reducir las secuelas
y disminuir el número de intervenciones necesarias. La mayoría de los
pacientes con labio leporino son intervenidos durante el primer año de vida,
pero hay un largo tiempo de crecimiento después que podría denominarse
"dramático" y que distorsiona el resultado postquirúrgico. La corrección de
estas deformidades secundarias es una parte del tratamiento integral de los
fisurados, y los procedimientos empleados son incluso más complejos que los
utilizados inicialmente.
Evaluación
Hay que tener en cuenta tanto el
labio como la nariz. Para el labio hay que examinar la cicatriz, el estado del
músculo orbicular, la orientación del bermellón, el arco de Cupido y la
mucosa. Para la nariz hay que examinar las bases alares y la forma de las
narinas, longitud de la columela, y cualquier otra deficincia del
revestimiento nasal. Una vez que ha sido diagnosticada la deformidad, hay que
intentar encontrar la causa subyacente.
Momento del tratamiento
El momento ideal para encontrar deformidades secundarias es en el transcurso
de la cirugía inicial. No hay establecido una regla absoluta para la
reparación de deformidades secundarias, pero hay que tener en cuenta la edad
de los pacientes (entre 8 y 18 años podría darse una cicatriz exagerada), cómo
de severa es la deformidad y su efecto sobre la integración psicosocial o la
funcionalidad.
Deformidades secundarias
y su tratamiento
-
DEFORMIDADES DEL BORDE DE BERMELLÓN: La línea del bermellón en el nivel del la
fisura reparada puede quedar mal alineado o quedar puntiagudo por culpa de una
dimensión vertical escasa del labio. En casos en los que la diferencia sea de
1 a 2 mm se prefiere la excisión en rombo de la cicatriz y cierre. En casos
más severos (3 ó más mm) suele deberse a una inadecuada rotación del labio, y
se corrige mediante la planificación de una nueva técnica de rotación-avance.
Si la discrepancia es de 1 mm o menos y requiere tratamiento, una Z-plastia en
el borde suele ser satisfactoria (Figura 12).

Figura 12.
-
DÉFICIT DE BERMELLÓN: Suele presentarse como muesca con el silbido. Se
beneficia de la readaptación de la zona con colgajos locales de avance V-Y,
aumentando el bermellón con injertos dermograsos colocados en un bolsillo
creado bajo el área deficiente o con inyección de diferentes sustancias
(tejido graso centrifugado (Coleman), nuevos materiales de relleno con
colágeno y ácido hialurónico). Para las severas se aporta tejido sano con un
Abbé.
-
DEFORMIDAD DEL ARCO DE CUPIDO: Es una estructura de muy difícil recreación
quirúrgica. Una opción de reconstrucción del arco de Cupido es la excisión de
piel el semiluna con avance del bermellón, aunque el resultado es bastante
artificial.
-
LABIO CORTO: Se considera como labio corto cuando el filtrum del labio
fisurado es al menos 3 mm menor que el filtrum no fisurado contralateral.
Usualmente está originado por una rotación inadecuada del labio , y es más
frecuente en reparaciones de rotación-avance mal diseñadas. Se puede mejorar
con con una exéresis en rombo (aumenta 2 mm) o con una Z-plastia sobre la
cicatriz previa (aumenta 3 o más mm).
-
LABIO LARGO: Es más frecuente tras la técnica de Tannison-Randall, y rara
después de la reparación del labio mediante rotación-avance. Para su
reparación hay que excindir tejidos y reducir el labio en sentido vertical y
transversal.
-
LABIO ESTRECHO: Más frecuente en fisuras bilaterales. En los unilaterales
suele ser debido a una fisura ancha no tratada con ortopedia maxilar
preoperatoria.
-
LABIO ANCHO: Esta secuela es casi exclusiva de fisuras bilaterales y siempre
causado por el diseño del filtrum demasiado ancho en el momento de la
reparación inicial. Para corregirlo, se extirpa el exceso de filtrum sobre la
cicatriz previa, o se utiliza este exceso para introducirlo en el suelo nasal
y conseguir un estrechamiento de las narinas y a la vez elevar la punta nasal
(Figura 13).

Figura 13
BIBLIOGRAFIA
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