La craneosinostosis es un cuadro clínico secundario a la obliteración
prematura de una o varias suturas craneales que dan lugar a una deformidad
tanto de la bóveda como de la base del cráneo.
El crecimiento craneal según las leyes de Virchow tiene lugar en forma de
ángulo recto a la dirección de la sutura. De forma que la osificación
prematura de cualquiera de las suturas implica la detención del crecimiento
perpendicular a la misma.
Esta patología es poco frecuente, afecta a 0.6/1000 RN en los casos de
aparición aislada o no sindrómica. Sin embargo según los autores oscilan entre
1/2200RN y 1/1700-1900 RN.
La craneosinostosis aparece en aproximadamente 90 síndromes descritos.
HISTORIA
100 a. C. Hipócrates hace la primera descripción de deformidades de la calota
correlacionadas con patrones de fusión sutural.
1557 Lycosthene describió la acrocefalosindactilia que después describió Apert
en 1906.
1791 Sommerring describe la estructura de la sutura y su función en el
crecimiento del cráneo. El hueso crece por la sutura y si ésta se cierra
prematuramente el crecimiento se reduce en un plano perpendicular al eje de la
sutura.
1851 Virchow crea el término de Craneoestenosis
1888 Lane realiza primera craniectomía descompresiva en un paciente con
sinostosis.
1947 Ingrahan, craniectomía lineal.
1958 Tessier, abordaje craneofacial.
Van der Klauw y Moss propusieron que el fallo primario era de la base del
cráneo no de la calota, lo que se conoció como la teoría de la matriz
funcional.
Opperman, Ogle y Longaker han demostrado recientemente anomalías del
desarrollo y alteraciones biológicas en las suturas que se fusionan
precozmente.
ANATOMÍA
Distinguimos dos tipos de osificación del cráneo, la membranosa en la cual el
mesénquima pasa directamente a hueso como es el caso de al calota que hasta
los 8 años tiene una capa y después se forma la tabla externa, díploe y tabla
interna; y la endocondral en la cual el mesénquima que pasa a cartílago y
luego a hueso como son los huesos de la base del cráneo y el macizo facial.
Se describen seis fontanelas, puntos de inserción entre las suturas, presentes
en el nacimiento que se denominan anterior, posterior, dos pares
anterolaterales y otro par posterolateral. Las suturas se denominan metópica,
sagital, coronal, lambdoidea y otras menores, temporoescamosa, frontonasal y
frontoesfenoidal.
Durante el primer año de vida el cerebro triplica su talla y continúa
creciendo rápidamente hasta los seis o siete años de edad. El crecimiento del
cerebro desplaza la cubierta frontal, parietal y occipital en presencia de las
suturas abiertas. De modo que éste estímulo remodela la bóveda y fosa
craneana. El crecimiento y remodelación de la cara sigue un gradiente
craneocaudal, avanzando desde la infancia tardía a la adolescencia. Comienza
en la región superior de la cara, pasando por la zona media de la misma hasta
la mandíbula.
ETIOPATOGENIA
Consideramos dos tipos de cuadros las formas aisladas que son las más
frecuentes, suelen ser esporádicas en relación con desórdenes genéticos,
tóxicos gestacionales y otros menos frecuentes; y las formas sindrómicas,
habitualmente con patrón de herencia AD o AR y que suponen el 6% de todas las
craneosinostosis. En el caso de las sinostosis permanece sin aclarar por qué
se fusionan prematuramente las suturas. Hay diversas teorías entre las que
destacamos las que han asociado con problemas de la duramadre que arrastraría
las suturas e impediría su desarrollo. La duramadre sintetiza al parecer
factores que inhiben localmente la osteogénesis. En 1959 Moss, piensa que es
una manifestación secundaria a una alteración de la base del cráneo pero no se
ha podido demostrar. Incluso modificaciones adicionales de la forma
craneofacial son inducidas por el desarrollo del tracto aerodigestivo. Este
concepto es descrito como la teoría de la matriz funcional. Para Persson y
otros, la alteración inicial reside en la bóveda craneal, que da lugar a
alteraciones en el crecimiento del cráneo, la base craneal y los huesos
faciales. Esta teoría está soportada por Marsh y Vannier quienes observaron
que el tratamiento de casos no sindrómicos de craneosinostosis, conseguía al
realizar craneoplastias mejoras en las alteraciones asociadas. Más
recientemente Opperman, Ogle, Longaker y otros han demostrado alteraciones del
desarrollo y anomalías biológicas en las suturas fusionadas precozmente.
CLÍNICA
Aumento de la presión intracraneal
El mayor riesgo es el aumento de la presión intracraneal (PIC) que conlleva
daño cerebral y alteración visual, que aparece en el 60% de las oxicefalias o
Crouzon. Lannelongue (1890) y Shillito y Matson (1968) sugirieron que la
craneosinostosis se asocia con aumento de la PIC, retardo mental y que el
tratamiento quirúrgico podía revertirlo. Parece claro que restricciones en el
crecimiento de la bóveda craneana den como resultado una disparidad entre el
tamaño del cerebro y el volumen intracraneal, provocando un aumento de la PIC.
Marchac y Renier (1982) detectaron un aumento de la PIC en el 42% de las
suturas múltiples y un 13% en las simples, en los que es más frecuente que no
se eleve. También notaron que disminuía tras la cirugía liberadora. Gault
demostró que la elevación de la PIC era mayor, en los niños con mas suturas
cerradas, como las complejas, oxicefalia, crouzon, braquicefalia y apert. La
medida del volumen intracraneal no da una indicación fiable de la elevación de
la PIC, pero cuando la PIC está elevada el volumen craneal se encuentra
reducido considerablemente. Clínicamente se puede reconocer el aumento de PIC
con la aparición de papiledema, signo patognomónico. En estadios avanzados nos
ayudan a diagnosticarlo las impresiones digitales de la bóveda craneal que
aparecen en los estudios radiográficos. También se puede evaluar mediante
sensores epidurales. Aún no existe ningún marcador fiable en los estudios de
TAC.
Hidrocefalia
Su etiología no está clara, pero se ha postulado que es debida a un incremento
de la presión venosa en el seno sagital, secundaria a la obstrucción del
drenaje venoso causado por la craneosinostosis. La forma más común es la
comunicante. Este cuadro clínico es poco frecuente, siendo más habitual en los
sindrómicos, sobre todo en el Apert. La medida del tamaño ventricular por sí
solo puede no dar una medida exacta de si hay o no hidrocefalia, porque la
ventriculomegalia no es indicativa de aumento de la PIC sino de distrofia o
mal desarrollo cerebral. El aumento progresivo ventricular en TAC sucesivos o
transparencia periventricular debido al flujo del líquido cerebro espinal es
el signo más fidedigno de alteración.
Retraso mental
Las causas son variadas entre las más notables, está la PIC aumenta que
conlleva una atrofia cerebral, la hidrocefalia, infecciones, anomalías
intracraneales y prematuridad. La incidencia no está clara aunque es mayor que
en la población normal. Kapp-Simon estudiaron el retraso mental y la
aplicación de la cirugía, concluyendo que no mejoraba el retraso tras la
misma. En cambio Marchac y Renier consideraron que sí mejoraba, estableciendo
pruebas más sensibles que el coeficiente de inteligencia para demostrarlo.
Alteraciones visuales
Históricamente se han asociado alteraciones visuales a los cuadros de
craneosinostosis, en los que se han descrito múltiples cuadros clínicos por
McKenzie y Von Graafe. La atrofia óptica y el papiledema son hallazgos
frecuentes en esta patología. Se han relacionado con múltiples causas aunque
la más importante es el aumento de la presión intracraneal y el subdesarrollo
y tamaño anormal de las órbitas que causan alteraciones periorbitarias y
oculares. Otra de las manifestaciones más comunes es el exoftalmos, que
conlleva a exposición corneal, desarrollo de queratitis, dolor, infección,
úlceras y ceguera. Cuando el exoftalmos es muy marcado se necesitan
protectores oculares previos a la cirugía. En algunos casos aparecen problemas
de motilidad ocular secundarios al tamaño y forma anómala de las órbitas. El
estrabismo divergente es un signo habitual en estos pacientes.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
El objetivo del tratamiento quirúrgico es conseguir el mejor resultado
funcional y estético. Para ello se realiza una descompresión intracraneal, se
corrige el exoftalmos y las deformidades faciales, consiguiendo una armonía de
los rasgos.
Planificación preoperatoria
Para determinar los tipos de osteotomía, la dirección del desplazamiento de
los segmentos y la cantidad de injertos requeridos nos basamos en:
-
Análisis de las anomalías morfológicas, mediante:
Antropometría clínica, para ello analizaremos el plano frontal, el perfil y el
basal.
Frontal. En el tercio superior observaremos la simetría, la línea de
implantación del pelo. El nivel de las cejas, la glabela, el nación, la línea
y distancia interpupilar y la convexidad temporal. En el tercio medio se
constatará la proyección infraorbitaria y malar más la configuración nasal y
paranasal. Teniendo en cuenta siempre el dimorfismo sexual.
Perfil, es la mejor proyección para observar el tercio superior y medio.
El plano basal se consigue con una proyección anterosuperior craneal.
Modelos dentarios.
Pruebas de imagen.
Radiología. Se precisa un estudio cefalométrico, una serie de radiografías
panorámicas y radiografías de columna cervical en flexión y extensión porque
pueden acompañarse de alteraciones espinales.
TAC helicoidal, obtiene mejores resultados que la radiología simple.
-
Evaluación de riesgos funcionales
-
Detección de anomalías asociadas
-
Clasificación sindrómica
-
Preparación para la cirugía
Cirugía precoz (0-2 años)
Los tres meses y el año de vida son tomados como la edad ideal para
intervención quirúrgica. Permite una madurez física para la anestesia, a la
vez de distinguir otros casos de crecimiento craneal anormal no tributarios de
cirugía y no menos importante que la la calota es blanda y fácil de remodelar.
En esta edad el cerebro y el esqueleto craneal se expanden simétricamente.
Además, con el tratamiento precoz se consigue el crecimiento del tercio
superior y medio de la cara evitando una posterior corrección de anomalías
faciales.
La intervención en estos niños permite el avance y reconstrucción frontal,
pero tiene escasa repercusión en el tercio medio facial. Por ello la cirugía
está indicada para permitir una correcta expansión craneal y reconstrucción
supraorbitaria. Sin embargo no se justifica en aquellos casos con deformidad
craneal mínima.
Al ser la reintervención la norma en los casos de avance mediofacial, no se
deben realizar, excepto en malformaciones que provoquen graves trastornos
oculares, respiratorios o psicológicos.
-
Técnica quirúrgica:
Se debe separar y avanzar la base anterior del cráneo para corregir la frente
y el contorno supraciliar, además de permitir la expansión del lóbulo frontal.
La osteotomía se realiza después de separar la sutura coronal, para ello
previamente es necesario la disección del lóbulo frontal. La osteotomía de la
zona supraorbitaria, del borde orbitario lateral y de la base del cráneo que
son avanzados y fijados con fragmentos óseos obtenidos durante la misma. En
excepcionales ocasiones se pueden emplear mini placas pero nunca de forma
rutinaria, porque pueden repercutir en el crecimiento craneal.
Algunos cirujanos sugieren que aunque la sinóstosis sea unilateral se debe
realizar una osteotomía bilateral para compensar los cambios morfológicos. En
el momento actual conocemos que esta medida solo es necesaria cuando las
suturas están totalmente fusionadas, situación que no ocurre durante el primer
año de vida.
Cirugía en la infancia (3-12 años)
Al realizar la cirugía una vez pasada la infancia se pierde el efecto
beneficioso que ejerce el crecimiento del cerebro sobre el cráneo y la cara.
Además la cirugía es más agresiva que en la edad precoz. Se practica
habitualmente entre los seis y ocho años de edad, momento en el que suele
haber cesado el crecimiento cerebral. La técnica de elección es el avance
frontofacial cuya finalidad es mejorar el contorno frontal y supraorbitario,
aumentar la proyección nasal, avanzar el maxilar, y por tanto agrandar la
nasofaringe. En esta intervención es el contorno de la frente y no la oclusión
la que determina el avance. En las situaciones en las que la posición de los
ojos se considera correcta, la técnica adecuada es el Le Fort III. Por el
contrario los pacientes que presentan hipertelorismo y el tercio medio
aplanado son subsidiarios de un avance monobloque, y además de una bipartición
facial que permita corregir el plano horizontal.
La edad ideal sería hasta los seis y ocho años, debido a que hasta este
momento aún se produce crecimiento rápido del lóbulo frontal en el nuevo
espacio creado. También hay que valorar el drenaje del seno frontal porque la
obliteración del conducto nasofrontal en edades más tardías aumenta el riesgo
de infección.
-
Técnica quirúrgica:
Se realiza una incisión coronal para el avance frontofacial y no son
necesarias incisiones faciales. El plano pterigoideo de la zona posterior del
maxilar se libera mediante un abordaje intraoral. Se practica una osteotomía
en el plano sagital y seguidamente la osteotomía del plano orbitario y nasal
por delante de la lámina cribiforme, continuamos por la pared lateral y suelo
de la órbita, fracturamos el arco zigomático para terminar a través de las
incisiones intraorales, separando la zona posterior del maxilar de las
apófisis pterigoides. Se emplean injertos óseos que pueden obtenerse de la
zona parietal, para corregir los defectos en la base del cráneo. De esta forma
se previene la herniación del contenido intracraneal.
Cirugía en el adolescente y adulto
En esta época de la vida son excepcionales los casos que necesitan cirugía
intracraneal. Cuando el contorno frontal y supraorbitario no es adecuado o la
corrección previa no es satisfactoria, sí ha de ser considerada. En estos
pacientes lo habitual es la cirugía extracraneal de la zona frontal mediante
prótesis sintéticas. Así disminuimos la morbilidad de las osteotomías y
conseguimos correcciones anatómicas más completas. El mayor inconveniente es
la posibilidad de infección al tener un cuerpo extraño.
Se considera la reconstrucción intracraneal cuando la deformidad es muy
severa, es más temporal que frontoorbitaria, no ha tenido intervenciones
previas y presenta deformidades mediofaciales subsidiarias de avance
monobloque.
Las técnicas quirúrgicas que se pueden emplear son:
Le Fort III modificado con avance mediofacial. Técnica indicada en pacientes
con recesión o deficiencia del área infraorbitaria respecto de los globos
oculares. Sin embargo presentan la zona superior a la hendidura palpebral
presenta una posición adecuada habitualmente.
Le Fort III con avance subcraneal mediofacial, de elección en síndromes
craneofaciales moderadamenta severos.
Como orientación en la elección de técnicas quirúrgicas para el tratamiento de
la craneosinostosis podemos seguir el Protocolo de New-York University:
-
Hasta los 6 meses: craniectomía en bandas con o sin avance frontal, con o sin
remodelación de la bóveda craneal y con o sin shunt para la hidrocefalia.
-
Hasta los 3-4 años: Le Fort III, si esta indicada.
-
Adolescencia: Cirugía de la mandíbula, si esta indicada.
Tratamiento odontopediátrico y cirugía ortognática
Los modelos de crecimiento facial anormal dan lugar a alteraciones
dentofaciles. La erupción de la dentición implica que la cirugía debe ir
precedida muchas veces de tratamiento ortodóntico. Durante el periodo de
dentición temporal hay que valorar la oclusión, prestando atención a las
mordidas cruzadas anterior y/o posterior, a la inclinación del plano oclusal,
a las asimetrías y a la relación entre la arcada dentaria. El inicio del
tratamiento debe ser a los 4 años. Hasta completar el crecimiento de maxilar y
mandíbula hay que vigilar y tratar con ortodoncia prequirúrgica o Le Fort I
con genioplastia de deslizamiento que también son bastante frecuentes. Esto se
realiza entre los 14-18 años cuando el esqueleto está maduro. La maloclusión
clase III secundaria a retrusión mediofacial es la mas frecuente, y suele
aparecer aunque se realice correctamente el avance. En este tratamiento deben
intervenir dentistas, ortodoncistas y cirujanos craneofaciales.
COMPLICACIONES
Las muertes tras la cirugía son infrecuentes ( 1,5-2,5%), y serían menos si
sólo se incluyeran las formas no sindrómica. Las causas suelen ser hemorragia
intra operatoria, infecciones, inadecuada volemia, embolias o edema cerebral
según Whitaker y col. De modo que el tratamiento intra y postoperatorio
precisa un seguimiento exhaustivo. Otra complicación viene por el material de
fijación que puede emigrar de extra a intracraneal, de ahí la necesidad de
usarlo excepcionalmente y siempre que sea posible materiales absorbibles.
Complicaciones hemorrágicas
La hemorragia en un niño se tolera mal por el menor volumen de sangre, las
pérdidas deben ser repuestas rápidamente. El sangrado se puede producir al
levantar el colgajo óseo. Otra causa es la ruptura del seno sagital o los
senos venosos durales. Para tratarla hay que comprimir y retirar el resto de
hueso del colgajo para controlar el sangrado. Habitualmente el sangrado es de
poca cantidad pero prolongado en el tiempo a través de los bordes óseos. La
pérdida de sangre puede dar lugar a un embolismo gaseoso venoso, que se debe
detectar por Doppler y monitorización de CO2. Si se requieren múltiples
transfusiones hay que monitorizar la coagulación para corregir las
alteraciones. De forma postoperatoria un niño pequeño puede perder una
significativa cantidad de sangre en el espacio subgaleal por lo que hay que
hacer una buena monitorización.
Complicaciones infecciosas
La infección postoperatoria es poco frecuente, pero es severa, poniendo en
peligro la vida. La tasa ronda el 4,4% de los pacientes con cirugía
craneofacial, pero si se acompaña de cirugía intra/extracraneal sube al 8,56%.
El tratamiento profiláctico debe ser antibióticos que pasen la barrera
hematoencefálica durante 48 horas. Si se sospecha una meningitis hay que hacer
una punción lumbar, previo TAC, y según el resultado instaurar tratamiento
antibiótico específico. Otra fuente de infección son los colgajos o injertos
óseos que se pueden desvitalizar e infectarse secundariamente con fiebre,
edema, colección purulenta subgaleal, crepitación, drenaje y exposición de
hueso o dehiscencia de los bordes de la sutura. A veces se precisa desbridar o
remover el hueso infectado y esperar a que cure antes de la reconstrucción. Es
muy raro que un injerto óseo infectado se salve sobre todo en la fase aguda,
pero puede mantenerse la infección de forma larvada por la presencia de una
pequeña vascularización, por lo que es mejor esperar y desbridar si la
necrosis avascular es evidente, con buena cobertura antibiótica. El mejor
tratamiento es la prevención con hemostasia y manipulación cuidadosa de la
dura, evitar el escape de LCR, cuidadosa fijación de los injertos o colgajos y
antibióticos profilácticos.
Complicaciones oftálmicas
El daño directo del nervio óptico es raro porque se manipula poco el vértice
de la órbita; sin embargo puede aumentar la presión intraocular al levantar el
colgajo coronal y dejarlo sobre los globos oculares. La isquemia retiniana
puede ocurrir si el aumento de presión es prolongado o por hipotensión o
hipoxemia. Este aumento de la presión orbitaria puede aparecer en el
postoperatorio relacionado con el sangrado y edema periorbital.
Complicaciones neurológicas-neuroquirúrgicas
La salida del LCR es probable pero poco frecuente. El problema varía desde una
pequeña pérdida constante de líquido por una punción lumbar hasta una rinorrea
masiva. Si hay salida de LCR puede haber infección. El tratamiento es
identificar y reparar la ruptura de la duramadre. La realización
intraoperatoria de un Valsalva de 40 mm de HG puede ayudar a diagnosticar
pequeñas pérdidas. Una vez instaurada la pérdida postoperatoria primero se
prueba con medidas conservadoras con la cabeza elevada y drenaje espinal, si
continúa se requiere reexploración quirúrgica.
Crisis convulsivas
La lesión de parénquima puede dar lugar a alteraciones del comportamiento, de
la función o crisis convulsivas. La lesión puede ser directa o indirecta por
lesión vascular o en el periodo postoperatorio por alteraciones de
electrolitos o hemorragia intracraneal.
TRIGONOCEFALIA
Es el cuadro resultante de la fusión prematura de la sutura metópica. Se trata
de un cuadro poco frecuente que se presenta de forma aislada y no sindrómica.
En el craneo se observa y se palpa un reborde medio longitudinal frontal; los
parietales están alargados y con forma triangular por el aplanamiento de los
frontales, la sutura coronal se desplaza anteriormente y se produce un
estrechamiento de las regiones temporales.
La clínica es de hipotelorismo, pliegues epicantales y aplanamiento de los
bordes supraorbitales. Se puede complicar con una elevación de la PIC dando
lugar a una falta de desarrollo de lóbulos frontales, retraso mental y
alteración del comportamiento. La radiologia muestra un hueso frontal corto y
convexo. El tratamiento consiste en eliminar las suturas fusionadas y
remodelar la región fronto-orbitaria, a través de fresado de la sinostosis y
osteotomías radiales del hueso frontal para ensanchar la zona
fronto-orbitaria. En pacientes de un año de edad se realiza una craneotomía
bifrontal y los huesos frontales y parietales son recolocados como un injerto
óseo. Se realiza un avance del reborde orbitario. Se puede utilizar un colgajo
osteomuscular temporal para conseguir el avance de dicho reborde y se mantiene
el músculo temporal debajo del hueso para prevenir el" hundimiento temporal".
Entre 1 y 3 años, el hueso es más "quebradizo" haciendo más difícil la
remodelación ósea. En estos pacientes usualmente requieren injertos óseos ya
que los defectos tienden a ser mayores. En niños mayores de 3 años, la
corrección quirúrgica requiere otras modificaciones. La bóveda craneal y el
crecimiento cerebral es aproximadamente del 85% a los 3 años. La tendencia es
a la fijación y formación se segmentos óseos en su posición adulta normal.
ESCAFOCEFALIA (O DOLICOCEFALIA)
Es el cuadro clinico resultante de la fusión de la sutura sagital. Tras la
sutura sagital, la coronal y lambdoidea que están adyacentes al parietal
restringido compensan el crecimiento del hueso frontal y occipital. Es la más
frecuente (85%). Habitualmente es esporádica y sólo un 2% es genética o con
predisposición familiar. La morfologia craneal muestra un cráneo elongado
anteroposteriormente con prominencia frontal y occipital; y una disminución de
la anchura bitemporal. Se afecta más la frontalena anterior que la posterior.
El tratamiento varía de acuerdo a la edad del paciente, asi en pacientes
menores de 1 año de edad la bóveda craneal es más maleable y deformable en
cambio en pacientes mayores, la remodelación es más difícil debido a la
rigidez y poca maleabilidad de los huesos. El objetivo primordial del
tratamiento es la realización de osteotomías y remodelación de la bóveda
craneal para incrementar la anchura del hueso temporal y parietal, y disminuir
el diámetro anteroposterior. Craniotomías laterales a la sutura sagital y
remodelación craneal total en casos severos con múltiples osteotomías en
"barril".
Se realizan craneotomías para separar los fragmentos bifrontal y
biparieto-occipital. El hueso occipital es remodelado después de osteotomías
radiales y se dobla el hueso para proporcinar una curvatura convexa . El
acortamiento de la longitud AP del cráneo se alcanza tras la resección de una
porción del hueso frontal y parietal en la línea media.
El segmento frontal es fijado anterior al reborde orbitario superior y
posterior al segmento de hueso parietal acortado sobre el seno sagital. El
segmento occipital es sujetado a la base del occipucio (posterior) y anterior,
al hueso parietal. El segmento de hueso parietal es fijado a la duramadre por
debajo, pero no es fijado al hueso adyacente.
PLAGIOCEFALIA ANTERIOR (CRÁNEO OBLÍCUO)
Cuadro debido a la fusión precoz de sutura coronal unilateral. Es una
alteración poco frecuente (1/10.000 rn), que se caracteriza por aplanamiento
de la frente, desviación de la ceja y de nariz en lado afecto, abombamiento y
distopia en lado sano. Se produce un estrechamiento de la hendidura palpebral
ipsilateral, desplazamiento superior y posterior del reborde orbitario y ojo
ipsilateral , elevación y desplazamiento anterior de la oreja ipsilateral con
desviación de la raiz nasal hacia el lado aplanado del hueso frontal.
En las pruebas de imagen se observa el signo del Arlequín por la falta de
descenso del ala mayor del esfenoides. Este hallzago es patognomónico.
El tratamiento se realiza con una craneotomía bifrontal y osteotomía del
reborde supraorbitario bilateral. Los rebordes orbitarios son avanzados y
contorneados de forma simétrica.
BRAQUICEFALIA
Es la fusión de la sutura coronal bilateral. Se asocia a disostosis
craneofacial, y aparece el cráneo elongado hacia arriba y corto en longitud
anteroposterior. La base craneal anterior está cortada y los rebordes
orbitarios hipoplásicos. Se produce retardo en el desarrollo de la fosa
craneal anterior que conlleva a un aumento de la PIC (papiledema, atrofia
óptica y retraso mental).
En las pruebas de imagen se observa acortamiento de la fosa craneal anterior
con signos de compresión vertical y signo de arlequín bilateral.
En relación con el tratamiento hay que considerar si hay elevación absoluta de
la altura de cráneo asociado con acortamiento en dirección AP, la altura del
cráneo puede ser acortada y la longitud AP alargada. Se levanta un injerto
óseo biparieto-occipital y se remodela por una combinación de osteotomías
radiales y control de fracturas y segmentos óseos. Se realizan osteotomías "en
barril" en la región occipital, las cuales son fracturas externas para
incrementar la capacidad ósea del compartimento intracraneal. También puede
realizase osteotomías en forma de "C" en ambas órbitas para incrementar la
proyección del reborde orbitario bilateralmente. El hueso parietal sobrante es
cortado y trasladado mas atrás, aproximadamente de 1 a 2 cms. La altura del
cráneo se reduce mientras se monitoriza la PIC (mantener una adecuada presión
de perfusión cerebral de aproximadamente 60 mmHg.
BRAQUICEFALIA POSTERIOR (O TURRICEFALIA POSTERIOR)
Fusión de las suturas lambdoideas posteriores. Es la menos frecuente. Se
produce un aplanamiento del occipucio ipsilateral con desplazamiento
postero-mferior de la oreja del mismo lado y distorsión de la base craneal
posterior. Debe ser distinguida de la plagiocefalia deformacional, la cual es
común y se caracteriza por una deformidad craneal en "paralelogramo". En este
caso la oreja se encuentra posicionada anteriormente.
Radiográficamente, la sinostosis lambdoidea se caracteriza por un puente óseo
de la sutura lambdoidea y desviación del foramen oval hacia la zona de la
sutura fusionada. En plagiocefalia, la línea media de la base craneal está
inalterada y no hay puente óseo de la sutura y lambdoidea. Es importante
diferenciar ambas patologías porque ordinariamente la plagiocefalia podría
mejorar sin cirugía, mientras la Braquicefalia posterior no podrá mejorar sin
ella. El tratamiento de la sinostosis lambdoidea varía dependiendo de si es
unilateral o bilateral, pero el abordaje operatorio y las líneas de
craneotomía son similares.
bEl objetivo del tratamiento es la eliminación de las suturas sinostósicas
incluyendo las alas mayores y menores del esfenoides; se realiza un avance
fronto-orbitario simétrico. Se eleva un segmento del hueso pareto-occipital
bilateral y se realizan osteotomías "en barril" bilaterales en la base del
hueso occipital aplanado para incrementar la proyección convexa del hueso
occipital. En sinostosis lambdoidea unilateral moderada, las osteotomías "en
barril" son realizadas de forma ipsilateral a la sutura fusionada en el hueso
occipital. En casos más severos, se realiza osteotomías en "barril"
bilaterales más fracturas internas en la convexidad y fracturas externas en la
porción aplanada del hueso occipital. Si se acompaña de hueso parietal y
frontal anormal (una presentación clínica rara) se realiza una craneotomía
bifrontal. El hueso frontal es remedado con osteotomías radiales y fracturas
controladas, y se fija a hueso circundante con sutura no reabsorbible.
OXICEFALIA
Es la fusión de la sutura coronal lambdoidea bilateral y sagital. El paciente
presenta una frente hacia atrás en continuidad con el dorso nasal. Es de
desarrollo lento (no aparece en recién nacidos), con síntomas de comprensión
del sistema nervioso central y ceguera a los 4 años.
Radiográficamente encontrmaos un hueso frontal que está inclinado hacia atrás
con digitaciones.
El tratamiento consiste en realizar una rotación frontoorbitaria anterior y
z-plastias.
SÍNDROME O DISOSTOSIS CRANEOFACIAL
Virchow acuñó el término de craneosinostosis. El afirmaba que la fusión
prematura de una sutura de la bóveda craneal inhibe el normal crecimiento
perpendicular a la sutura fusionada del cráneo y que de forma compensatoria
crece las suturas que aún estan abiertas.
La mayoría de los casos de craneosinostosis son esporádicos. El términos de
disostosis craneofacial se refiere a formas familiares de sinostosis y
representan el 6% de los casos. Esta familia de síndromes de craneosinostosis
comparte muchos rasgos y comunes incluyendo hipoplasia mediofacial,
anormalidades en el crecimiento de la base craneal, anormalidades faciales y
en los miembros. Clínicamente son similares entre estos síndromes variados de
tal forma que las anormalidades digitales de las manos pueden ser los rasgos
diferenciables entre ellos.
La etiología no está clara, pero parece haber relación entre mutaciones en los
genes de los receptores para los factores de crecimiento de los fibroblastos
(FGFR) y varios desórdenes esqueléticos que se transmiten por herencia AD. La
traducción de una señal del factor de crecimiento de fibroblastos en el
citoplasma es mediada por un grupo de receptores transmembrana de
tiroxinaquinasa, conocido como receptores del factor de crecimiento de
fibroblastos. La mutación de 3 de los 4 genes del FGFR localizados en el
cromosoma 8,10 q y 4 p han sido identificados en estos síndromes.
ENFERMEDAD DE CROUZON
Fue descrita por Crouzon en 1927. Su transmisión genética es AD con amplia
variabilidad. Es la forma más común de disostosis craneofacial. De evolución
lenta e insidiosa. En el cráneo se afectan ambas suturas coronales
(braquicefalia), sagitales y lambdoideas. Hay hipoplasia del tercio medio por
afectación de la sutura de la base craneal, que da lugar a mordida abierta
anterior (grado III de maloclusión), exoftalmos, proptosis de globo ocular y
como consecuencia exposición corneal con queratitis y úlceras; nistagmo,
estrabismo divergente, hipertelorismo y nariz en pico loro. No hay retraso
mental ni afectación de extremidades.
En las pruebas de imagen se observa aplanamiento del esfenoides y
desplazamiento inferior de la base de la fosa craneal anterior lo que da lugar
a una silla turca profunda y un clivus muy pequeño; hay acortamiento del hueso
cigoma.
El tratamiento es la realizació de osteotomías en bloque (órbitas y
mediofacial) combinada con remodelación y avance de la bóveda craneal
anterior.
SÍNDROME DE APERT (O ACROCEFALOSINDACTILIA)
Descrito por Apert en 1.916 como una craneosinostosis con hipoplasia
mediofacial, proptosis de globos oculares y sindactilia simétrica en pies y
manos.
Es una sinostosis progresiva de la sutura de la base craneal, órbita y
maxilar, con falta de formación de la sutura metópica y sagital. La deformidad
de la bóveda craneal anterior en estos pacientes es variable y presenta un
acortamiento en su longitud anteroposterior con craneosinostosis de la sutura
craneal resultando un cráneo turribraquicefálico. Su apariencia típica
craneofacial es una cara plana y alargada con ensanchamiento de la región
temporal y aplanamiento occipital. La mayoría de los casos son esporádicos,
pero se han descrito casos transmitidos por herencia AD.
En estudios radiológicos e histológicos postmorten se ha podido ver que la
deficiencia esquelética en la cara del síndrome de Apert resulta de una
displasia cartilaginosa en la base craneal con fusión prematura de las suturas
de la línea media del occipucio al septum nasal anterior. La clínica
encontrada es de sindactilia simétrica en pies y manos, más frecuentes en
2°,3° y 4° dedos. Hipoplasia de tercio medio facial con proptosis ocular,
ptosis palpebral, pliegue antimongoloide, hipertelorismo y mordida abierta
anterior. Se puede acompañar de paladar arqueado y hundido y de una nariz con
punta nasal descendida, puente nasal deprimido y tabique desviado. Hay retraso
mental.
SÍNDROME DE SAETHRE-CHOTZEN
Descrito en 1.931. El cuadro es producido por la sinostosis precoz de suturas
únicas o múltiples que dan aspecto de braquicefalia por sinostosis bicoronal.
Es de herencia AD con expresividad variable. La clínia es de implantación baja
del pelo, asimetría facial con ptosis parpebral, nariz en pico, hipoplasia con
paladar estrecho, talla corta, braquidactilia y sindactilia parcial en el 2° y
3° dedos. No hay retraso mental.
SÍNDROME DE CARPENTER
Descrito por Carpenter en 1.901. Es una craneosinostosis de varias suturas que
dan un aspecto simétrico a la cabeza; puede variar desde braquicefalia a
turricefalia . Es de herencia AR. La clínica habitual es implantación baja de
las orejas y desplazamiento lateral del canto interno del ojo.
Polisindactilias en pies y manos asociadas a clinodactilia y sindactilia
parcial sobre todo en 3° y 4° dedos. Se suele acompañar de defectos cardíacos.
SÍNDROME DE PFEIFFER
Descrito en 1.964 por Pfeiffer. Se trata de una turribraquicefalia secundaria
a sinostosis coronal ya veces sagital. Su herencia es AD. La clínica habitual
es de exoftalmos e hipertelorismo con hendiduras palpebrales caídas hacia
abajo; hipoplasia de tercio medio que da lugar a mordida abierta. Pulgares y
primer dedo de pie aumentados de tamaño con sindactilia parcial que afecta a
2° y 3° dedos. No hay retraso mental.
CONCLUSIONES
En el pasado los niños con craneosinostosis eran estigmatizados por retraso
mental y deformidades faciales. La llegada de la cirugía craneofacial, aunque
lejos de ser perfecta, ha ofrecido a estos niños la posibilidad de una
apariencia normal, la oportunidad de crecer, desarrollarse e integrarse.
Nuevas técnicas como cirugía endoscópica, osteodistracción (aún en fase de
resultados preliminares) etc., han mejorado los resultados con pocas
complicaciones. Aunque el futuro de esta patología se encuentra en la genética
molecular, investigar los genes asociados a los diversos síndromes.
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